Durante la charla, la ex Gran Hermano dejó en claro que considera que tiene diferentes habilidades que puede ofrecer y aseguró que buena parte de la iniciativa surgió a partir de los pedidos que recibe de sus seguidores.
“Soy buena en varias cosas y la gente me pide de varios lados”, sostuvo Furia, al referirse a los distintos servicios que comenzó a ofrecer. En ese sentido, también destacó particularmente la demanda que tiene por la lectura de cartas: “Lo de las cartas es de lo que más turnos me piden”.
Por otro lado, la ex GH explicó que decidió retomar una actividad que ya había realizado anteriormente, como son los saludos personalizados. Según recordó, en aquel momento cobraba 5 mil pesos por cada uno, aunque decidió dejar de hacerlo debido a las críticas que recibía.
“Yo en un momento los hacía, los cobraba 5 mil pesos, dejé de hacerlos porque me trataban de ladrona. Pero cuando vas a México, a España, la gente de los realities, de la televisión vende sus saludos personalizados”, explicó.
El intercambio también incluyó una referencia a los cuestionamientos realizados por Yanina Latorre, quien había definido a Furia como “fondo de olla”. Consultada por Pepe Ochoa sobre esa frase, la ex participante de Gran Hermano respondió sin vueltas.
“Lo de ustedes también es fondo de olla. Les pagan por hablar mal de la gente. Entonces estamos en la misma”, lanzó entonces Furia con su habitual sarcasmo.
Finalmente, cuando Pepe Ochoa planteó que los cursos podían parecer una propuesta “chiquita” en comparación con la enorme exposición que había alcanzado durante su paso por Gran Hermano, Furia Scaglione hizo una contundente aclaración sobre su presente laboral.
“Si yo quiero trabajar o no en la tele es una cosa. Vos sabés que yo tuve muchas oportunidades y a todas dije que no. Ser famoso no es ser millonario porque acá hay algo que la gente no entiende: yo tuve mucha fama pero no me llevé lo que era mío”, concluyó tajante.
Por qué Juliana Furia Scaglione fue la participante más famosa de su edición de Gran Hermano Argentina
Juliana “Furia” Scaglione se convirtió en la gran protagonista de Gran Hermano 2024. Aunque no llegó a la final ni ganó el reality, su personalidad, sus estrategias y la fuerte reacción que provocaba en el público la transformaron en la participante más famosa de la temporada.
Desde las primeras semanas, Furia se destacó por su carácter explosivo y su manera directa de enfrentar a sus compañeros. Sus gritos, discusiones y conflictos se convirtieron en uno de los principales contenidos de las galas y los debates. Cada enfrentamiento generaba repercusiones en las redes sociales y dividía a los espectadores entre quienes la defendían y quienes pedían su eliminación.
Pero su popularidad no se explicó únicamente por las polémicas. Furia también demostró ser una jugadora estratégica. Participó activamente en las nominaciones, formó alianzas y buscó influir en las decisiones de sus compañeros. Así logró construir un fandom muy fuerte, conocido como “los furiosos”, que la respaldó durante varias placas y se organizó para sostenerla en competencia.
Su salida de la casa confirmó el fenómeno. Furia fue eliminada con el 62,4% de los votos, en una gala que superó los 10 millones de sufragios y alcanzó picos de 21 puntos de rating. La transmisión fue seguida masivamente y su despedida se vivió como una verdadera final.
Aunque el premio quedó en manos de Bautista Mascia, Furia fue quien marcó el pulso de la edición. Amada y cuestionada en partes iguales, logró algo fundamental para cualquier reality: nunca pasó inadvertida.