“Está bastante claro que se está desvaneciendo, no solo físicamente, sino también su memoria”, comenta la citada fuente anónima. “Jack se queja de que ya no hacen papeles para hombres como él. La verdad es que pienso que tiene miedo de aceptar una nueva película por temor a no recordar sus líneas”, añade.
El estado del intérprete ganador de tres Oscar, uno de los mejores que ha dado el séptimo arte en toda su historia, ha sido objeto de constantes rumores a lo largo de los últimos años.
La creencia de que padece algún tipo de enfermedad degenerativa ha ido tomando fuerza en los últimos meses, alimentada por la brusca interrupción de su carrera en 2010.
Ese año estrenó su último filme hasta la fecha, “¿Cómo sabes si...?”. Es cierto que la frecuencia de sus trabajos había bajado, y que su penúltimo trabajo, “Ahora o nunca”, databa de 2007, lo que muestra un tramo de tres años sin estrenar.
Transcurridos cuatro en esta ocasión, lo que realmente activa las alarmas es que no hay la menor noticia de que Nicholson tenga pensado retomar su carrera. Su última gran presencia en la pantalla la brindó en 2006, como el brutal mafioso Frank Costello de “Infiltrados”.