“Nunca lo conté. Entraba con la cabeza agachada porque me daba vergüenza trabajar en televisión. Las nenas más chicas venían a pedirme autógrafos y a las más populares no les gustaba nada. Fue terrible. Me hablaban todo el día de la televisión y yo quería ser una más”, siguió.“En esa época iba caminando a mi casa sola a mi casa, a dos cuadras del colegio, y no tenía llaves, tenía que tocar el timbre. Y unos chicos de quinto año, de 18 años, me pegaron con pegamento el timbre para que no pudiera llamar a mi mamá”, relató.Para cerrar, manifestó: “Me hicieron cosas horribles, me empujaron. Fue horrible, no quería ir a la escuela. Me fui del colegio. Un día la vi entrar a mi mamá llorando, que nunca la había visto llorar, pero ella veía lo mal que yo estaba y se moría. Estuve ahí un tiempo y después me fui”.Una triste etapa superada.