"Es un camino muchas veces complicado, porque todo para nosotras se presenta como una batalla a ganarle al cansancio o al desánimo o a la maldita burocracia que tantas veces nos hace llorar", confesó.
"Muchas cosas nos cuestan el doble de trabajo y el futuro de nuestros hijitos depende en gran parte de nuestra capacidad de darle batalla -sin caer- al desafío que tenemos por delante. Con nuestra fe en alto con la mirada en nuestros hijos porque nosotras no podemos darnos el lujo de estar en otra, de boludear y no prestarle atención a los nenes porque en eso nos va el todo", escribió Oliván.
"Con todo eso, vamos en nuestra crianza compartida con terapias y gente luminosa que se nos cruza en el camino y nos da fuerza y nos entiende y nos anima (...) Ustedes dirán '¿tanto lío porque el nene comió una naranja?' Y sí... para mí esta es una de las mil batallas diarias que me empecino en ganar. Y las quiero ganar todas... Ya me conocen", agregó.
"Ahora cuando lo duerma le voy a decir al oído lo mismo que todos los días. Le voy a decir 'estoy muy orgullosa de vos, mi amor porque estás logrando todo lo que te proponés'. Él se ríe, me mira fijo y me pone la oreja cerca de la cara para que le dé un beso. ¿Qué quieren que les diga? ¿Hay un programa mejor que este? Creo que no", concluyó.