La historia criminalística lo reconoce como “la tragedia de Flores”, el caso en el que un hombre llamado Fructuoso Álvarez González prendió fuego la casa de José Bagnato y lo mató junto a su esposa, dos de sus hijos y un amigo del más chico de los nenes. Y todo a raíz de una deuda. Hoy, a más de 20 años de aquel hecho, Matías Bagnato, el único sobreviviente, continúa al frente de una dura pelea: evitar que el asesino de su familia tenga la chance de acceder a salidas transitorias.
