Consolidado como el epicentro que redefine la cultura electrónica global, el evento actúa como un precursor de las tendencias que luego recorren el mundo. Para cualquier artista, formar parte de esta grilla representa un paso fundamental en su carrera, mientras que para el público significa ser testigo directo de los sonidos que marcan el rumbo de la música. La mixtura entre los talentos internacionales más influyentes y la sólida escena local, asegura una jornada inolvidable, reafirmando a Buenos Aires como una cita obligada en el calendario anual de este emblema cultural internacional.
Con diversas sedes mundiales, el evento creado en 1998 en el Reino Unido marcó un hito histórico en 2001 al elegir a Buenos Aires como su primera sede internacional, convirtiéndose en el desembarco definitivo del festival en Latinoamérica y posicionando, gracias a un récord de público que superó incluso a la versión original del festival en Liverpool, a Buenos Aires como la capital electrónica más efervescente. Desde entonces, la conexión con el público local permitió desarrollar una propuesta artística con un despliegue técnico sin igual.
Creamfields trasciende cada año lo sonoro para ofrecer una experiencia mítica integral: cuenta con una variada propuesta de gastronomía de autor, sectores de relax para descansar entre shows, múltiples puestos de hidratación gratuita y asistencia permanente para garantizar la seguridad del público.