
Durante la charla, la modelo le preguntó si llegó a analizar la idea de no volver a trabajar. "En ese momento, te enojás, te bloqueas, ves todo oscuro, que no hay ilusión de nada. Mi marido Ricky fue muy importante. Mi hijo Luca en ese momento tenía tres años y era la luz de mis ojos. Enseguida quise trabajar y rodearme de chicos que son pureza total. De a poquito me fui poniendo de pie", contestó Panam.
"A mí siempre me quedó una frase de Buda que la leí en un libro de Murakami: 'El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional'. Yo no elegí quedarme en una cama, triste. No quería que mi hijo me vea tirada, sino que me vea de pie, como una guerrera, con ganas de vivir", señaló.
Luego, Pampita recordó que tras la tragedia fue a ver su espectáculo infantil al teatro: "Habían pasado muy poquitos meses y estabas en el escenario. Era inevitable que en algunas canciones brotaran las lágrimas. Nos conmovía a todos".
"Todos me ayudaron de alguna manera. Es un mimo que la gente te siga, te escriba cartas, te dé palabras de aliento, se sienta con empatía con lo que sucedió. Lo importante es rodearnos de amor, no falla. Cuando uno pone en la balanza y pone más amor que la tristeza. Yo creo que uno va empezando a sonreír otra vez y va llenándose de alegría", finalizó.