El amor no tiene barreras y cualquier cosa puede pasar cuando dos corazones se sienten atraídos. En esas instancias, ni la edad, ni la religión ni ninguna otra cuestión será impedimento para que el sagrado sentimiento nos enloquezca hasta en los sueños. Muchas veces, el afecto es correspondido y todos brindamos con champagne. Pero en otros casos- la mayoría- las cosas no suceden tal y como las soñamos.
