El mejor recuerdo del Día del Niño fue un regalo que me hizo mi viejo, una máquina de escribir Remington que me trajo un periodista de boxeo, Jorge Mortola, por pedido de papá. Había viajado a Inglaterra para ver a un deportista argentino. Para la época era increíble, era semi portátil. Tenía 5 ó 6 años cuando escribí mis primeras notas en esa máquina de escribir.
-¿Hubo algún otro regalo que te encantó?
Una radio Hitachi que me trajo de Japón el mismo periodista deportivo por pedido de papá. Me levantaba y me acostaba con la radio en la oreja. La gran novedad era el audífono.
-¿Hubo algún regalo que deseaste mucho tener de chico y no recibiste?
Muchos. Siempre quise la pista de autos Scalextric, pero sólo la tenían los hogares con guita. La mía era una casa de laburantes. Teníamos mucha creatividad e imaginación. Recuerdo que siempre fui un niño feliz. También recuerdo como mi papá me hacía baleros con latas de tomates y un piolín. Éramos humildes, nos divertíamos con figuritas.
-¿Cómo vivís el Día del Niño hoy que sos padre?
Creo que el Día del Niño depende del barrio donde viven. Hay niños que son felices con una pelota y, en otros barrios para serlo necesitan una PlayStation. Yo trato que los míos valoren lo que tienen, es decir, les doy la PlayStation y el balero hecho con la lata de tomate. Pasa que es difícil conformarlos con poco cuando en el colegio sus amigos tienen las mejores cosas.
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