Sin embargo, Romina contó qué fue lo que sucedió. Al parecer el problemita es que el clima no los ayudó: llovió todos los días y no tenían muchas actividades para hacer. Si bien estaban alojados en un importante hotel, la lluvia no les permitía salir mucho y el único lugar comercial para ir estaba a una hora de allí.
"Salía el sol, pero al toque volvía a llover", contó Romina a Ciudad.com. "No había nada cerca. Salvo un shopping que estaba a una hora y media del hotel, donde fuimos una vez”, explicó la nutricionista.
"Aprovechamos a descansar y desconectar un poco de acá. Si superamos esto como matrimonio, ¡ya está!, aunque fue de Jorge la idea de ir allá", finalizó Pereiro.