Pero según Mitch, la idea de entrar a cualquier tipo de club no se ajusta a su hija, que ya de chica era una niña fuera de lo común. "Al año aprendió a correr. Luego se fue volviendo más difícil", escribe el padre de la cantante en su reciente libro, con el que quiere recaudar cuatro millones de euros para la fundación de ayudar a necesitados.
Para Mitch la relación con su marido Blake Fielder-Civil representó un punto de quiebre en su vida. Antes rechazaba las drogas duras. Pero su marido la convenció de tomarlas, incluso cuando Amy nunca se había inyectado heroína, más allá de todos los mitos al respecto. Según su padre, Amy generó una relación de dependencia con Fielder-Civil, quien entretanto fue preso. En 2007 se casaron, pero luego fue todo cuesta arriba.
En un concierto en la ciudad brasileña de Recife, en enero del año pasado, cayó al intentar hacer una pirueta de baile. Luego en junio, en Belgrado, se tambaleaba desorientada, se perdía las entradas y se olvidaba de las letras de sus canciones.
Por qué su mánager y su familia no impidieron este comportamiento errático seguirá siendo un enigma de la historia musical. Amy Winehouse intentó siempre alejarse del alcohol. "Bebía un día y luego dejaba por tres semanas", dice su padre. El 23 de julio de 2011 fue uno de esos días.
La canción de un final cantado.
La Capital