
Pero todo empeoró cuando Bertuccelli le anunció que abandonaría la obra. En la última escena -según su testimonio- recibió maltrato físico sobre el escenario y no tuvo las disculpas correspondientes por parte de Darín. "Había un empujón y me empujó más fuerte de lo que debería haberlo hecho", detalló.
Según su relato, trabajaba en medio de situaciones muy tensas, "con gritos, puteadas, pésimo clima de trabajo". "Alguna vez escuché decir a alguien en la tele 'ay, pero por unos grititos' y pensaba que naturalizar eso, ese maltrato, es un error enorme. Nadie puede hacer su trabajo entre gritos e insultos", aseguró en una entrevista en Página 12.
"La verdad es que para mí esto siempre fue complicado de decir porque sucede mil veces actuando que empujes, que te empujen más fuerte, y es parte del trabajo de la actuación dejar el cuerpo más flojo para no lastimarte, es algo delicado pero la lógica indica que si yo te empujo más fuerte de lo normal cuando ya hicimos esa escena mil veces, te pido disculpas enseguida", agregó.
Sobre el apoyo de las actrices a Darín: "Me dolió. Porque aparte ninguna estuvo ahí. Pero más allá de eso no quiero de ninguna manera verlas como enemigas. Entiendo que es como funciona el patriarcado: romper lazos de solidaridad entre las mujeres. Cuando yo hablé creo que Ricardo tuvo un primer impulso de salir a pedir disculpas de verdad y después le ganó el ego y no pudo, y no solo eso sino que cuando vio que yo me quedé callada se envalentonó. Y yo me esforcé mucho por llamarme a silencio, para poder escucharlo y reflexionar, entender y pensar. Y además estábamos a días del 8A (NdR: fue el debate en el Senado por la ley de la interrupción voluntaria del embarazo), o sea que si salía a contestar yo hubiera sido doblemente oportunista. Él salió a contestar y no solo no fue oportunista, sino que hizo toda la prensa de su película con esto cuando podría haber dicho 'voy a esperar que pase mi película y el 8A y recién ahí voy a salir a contestar'. Pero a él nadie lo tildó de oportunista".