Industria alimentaria

Reconocida empresa de alimentos reveló cómo cultivan y deshidratan sus vegetales

Knorr abrió "la cocina" de su planta en Mendoza para contar el origen de sus vegetales deshidratados. Cómo lleva a cabo el proceso y en qué consiste la agricultura regenerativa.
Redacción A24.com
por Redacción A24.com |
El circuito de deshidratación que implementa la compañía

El circuito de deshidratación que implementa la compañía, permite conservar los nutrientes necesarios como también preservar el sabor de los vegetales. (Foto Knorr)

Antes de llegar al predio, incluso, ya se percibe un rico aroma en el aire, una mezcla fresca de especias, condimentos y verduras. Sucede que Knorr, la empresa de alimentos y sabores de Unilever, abrió las puertas de sus instalaciones en la provincia de Mendoza para compartir “la cocina” de sus productos y contar todo sobre el origen de sus vegetales.

Actualmente, la marca busca sumar nuevas propuestas en la mesa de los argentinos y colaborar en una alimentación variada, fácil y deliciosa. Y para eso, trabaja en una serie de iniciativas que involucran tanto la evolución del portafolio de productos, como el cuidado de los ingredientes desde el origen.

De esta manera, Knorr se propone seguir trabajando en la mejora de sus recetas, incorporando nuevos y más variados ingredientes; y además, este año, lanzó nuevas propuestas con ingredientes 100% naturales: salsa de tomate deshidratada, mix de hierbas y especias y vegetales deshidratados- (zanahoria, morrón, espinaca y cebolla).

Un clásico: vegetales deshidratados sin conservantes

Todos los productos de Knorr tienen algo en común: son deshidratados y no tienen conservantes. Esto es posible gracias a la planta de la compañía en Mendoza, donde se cultivan, cosechan y deshidratan sus vegetales, cuidándolos desde el origen.

Las instalaciones en Mendoza son la única deshidratadora de Unilever en el mundo y la más grande de Argentina. Está conectada con 23 fincas de las provincias de Mendoza, San Juan y Córdoba, generando empleo entre el campo y la fábrica, para más de 400 familias de la zona durante todo el año.

Allí, justamente, se trabaja con agricultores locales a quienes se capacita de forma permanente, promoviendo el desarrollo de la comunidad.

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Knorr se propone seguir trabajando en la mejora de sus recetas, incorporando nuevos y más variados ingredientes. (Foto Knorr)

Knorr se propone seguir trabajando en la mejora de sus recetas, incorporando nuevos y más variados ingredientes. (Foto Knorr)

Los vegetales están en el corazón de todo lo que hacemos, son cultivados y cosechados por agricultores locales, pasan por la planta en Mendoza, donde son cuidadosamente deshidratados para que podamos preparar comidas ricas y fáciles, todo el año”, explica Ana Hernández Hermida, Brand manager Knorr Argentina.

Además, agrega, “queremos inspirar a más personas a comer mejor, a incorporar más variedad y cantidad de vegetales, promoviendo una alimentación más consciente y saludable”.

La fórmula “secreta” de Knorr

La calidad de todos los productos Knorr permanece intacta gracias a su proceso de deshidratación, que consiste en introducir los vegetales en hornos de secado, donde recibe aire caliente y se logra disminuir el porcentaje de humedad hasta un 6 y un 8%.

Se trata de siete hornos semi continuos que hay en la planta y que trabajan con 10 bandejas, donde circula aire caliente por su interior, provocando evaporación y reducción del líquido. Los vegetales permanecen en estos hornos aproximadamente cuatro horas y hacia el final del proceso se realiza el último ajuste, para que lleguen a una humedad de entre el 4 y 5%.

Con estándares de excelencia en calidad, el circuito de deshidratación permite conservar los nutrientes necesarios como también preservar el sabor de los vegetales.

La evolución hacia la agricultura regenerativa

En Mendoza se deshidratan: zanahoria, zapallo, espinaca, albahaca, repollo, puerro, tomate, ajo, papas, pimiento rojo, cebolla y batatas, con los que se elaboran sus productos.

Una vez almacenados, los vegetales son pesados, controlados, y de forma manual se seleccionan y separan. El trabajo de la planta mendocina se inicia con los productores, con quienes se trabaja a la par para obtener los mejores ingredientes, cultivados con fuerte consciencia y responsabilidad desde el origen.

Por esto, está evolucionando de la agricultura sustentable a la agricultura regenerativa, basada en principios y prácticas agrícolas que generan impactos positivos en la salud del suelo, la biodiversidad, la calidad del agua, la resiliencia climática y la rentabilidad agrícola.

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En la planta de la compañía, en Mendoza, se cultivan, cosechan y deshidratan los vegetales, cuidados desde el origen. (Foto Knorr)

En la planta de la compañía, en Mendoza, se cultivan, cosechan y deshidratan los vegetales, cuidados desde el origen. (Foto Knorr)

“Buscamos agregar valor desde el origen, fomentando una producción inteligente y responsable desde lo ambiental, social y económico”, dice Hernán Sperber, director de la División Nutrición de Unilever Río de la Plata.

Asimismo, destaca el especialista, “la evolución hacia la agricultura regenerativa es un reflejo de la forma en la que concebimos la manera de producir, con un impacto positivo para el ecosistema local, preservando la fauna y flora, así como también generando un diferencial para las personas que viven en el lugar, impulsando el desarrollo humano y económico de cada región”.

Un proceso con energía sustentable

Además, desde la compañía se promueve una política de residuos y uso de energía sustentable, donde gran parte de los productos son despachados sin pasar por el centro de distribución. De esta forma, en el proceso, se reduce el equivalente a 19 camiones mensuales: 15 toneladas de CO2.

En este desarrollo, desde hace tiempo, la marca realiza un trabajo colaborativo junto al INTA, fomentando la adopción de nuevas tecnologías, agricultura regenerativa y programas de apoyo a los pequeños productores de la zona.

Al respecto, indica María Bulla, gerente de Responsabilidad Corporativa e Impacto Social de Unilever Argentina, “este proceso demuestra cómo concebimos la sustentabilidad: un activo que atraviesa todo nuestro ADN productivo y está presente en toda la cadena de valor”.

El enorme potencial agrícola de la Argentina nos permitió innovar a través de un modelo económicamente rentable, ambientalmente sostenible y socialmente inclusivo”, destaca Bulla para finalizar.

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