Por estas razones todos los países del mundo intentan apoyar a su sector exportador. Las formas son diversas. En algunos casos se basan en salarios reales muy bajos, o recursos naturales con bajo costo. Sin embargo, esos casos duran poco en el tiempo porque el mayor flujo de divisas obliga a mejorar la competitividad.
Los países asiáticos que iniciaron su desarrollo basándose en mano de obra barata experimentaron un notable crecimiento de salarios que llevó a modernizarse rápidamente. La distribución del ingreso depende de otras políticas públicas que pueden o no acompañar ese crecimiento.
Exportaciones: cómo mejorar políticas de comercio internacional
Para poder ser parte de estos países que tienen como una de sus principales políticas públicas al Comercio Internacional, nuestros gobernantes se ven en la obligación de crear una política de comercio exterior como mínimo a 10 años, pasen los gobiernos que pasen.
En Argentina las exportaciones en las que ya tenemos ventajas competitivas o donde pudieran desarrollarse y no requieren de mano de obra barata. Por el contrario, se basan en know-how, redes, tecnología y recursos de todo tipo, incluyendo los recursos naturales.
La base del crecimiento del comercio exterior está en focalizar la inversión en lo que facilite las exportaciones para que las mismas crezcan y se desarrollen. No es solamente un problema de tipo de cambio, sino que se debe abordar de manera seria con un programa integral para ser más competitivo.
Hace años que las discusiones políticas siempre se traban sobre quién hace qué, quién lo paga y quién se beneficia. Es necesario establecer prioridades y responsables. Así, nos cuesta mucho ver hacia dónde deben dirigirse las políticas públicas. Tanto el gasto público como la escasa inversión se dirigen y realizan en base a criterios que no están vinculados con lograr el máximo beneficio potencial, sino en favorecer otros criterios generalmente vinculados con la generación del poder político.
Si Argentina se abriría más al mundo, trazaríamos políticas públicas a largo plazo y reglas de juego claras, nuestras exportaciones serían un instrumento ideal para ordenar la discusión política y lograr los objetivos de crecimiento, reducir la inflación, aumentar el empleo y mejorar salario real.