Hoy ya no se necesitan líderes ni jefes. Se necesitan facilitadores que confíen en sus equipos y los empoderen. Se necesita una cultura abierta al fracaso y al aprendizaje, a la experimentación constante.
Equipos que se autogestionen (gracias a los facilitadores) y que por medio de metodologías ágiles de trabajo se optimicen los procesos y tiempos para no solo dar una mejor respuesta a clientes internos y externos sino también poder competir con startups que están disrrumpiendo la forma tradicional de hacer negocios.
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Seguramente resulte fundamental tomarse horas, quizás días, para despojarse de las urgencias operativas y repensar tu negocio.
Al ser consultado por experiencias que ha vivido en proyectos de transformación digital, Briasco contó una anécdota interesante, que permite una gran reflexión sobre el cambio cultural que exige este difícil proceso tecnológico.
"Recuerdo que en un proceso de cambio cultural con un cliente a principios del 2019 le pedí a uno de los dueños de la empresa si podía definirme su propósito personal, o sea, por qué y para qué hacía lo que hacía", empezó a relatar el especialista.
Nos explicó que luego de varios segundos, la mirada del empresario cambió por completo y "pasó de la duda al enojo" para luego cuestionar que su rol en la compañía no era meterse en asuntos de su vida personal sino ayudarlo con la empresa.
"Claramente había dado en el clavo, había algo ahí que le molestaba", enfatizó Briasco.
La anécdota continúa y "después charlar un rato y darle ejemplos de cómo su vida personal impacta en sus negocios y viceversa aproveché para sacarlo de esa emocionalidad y pedirle que me indicara cuales eran las prioridades en su vida. Comenzó poniendo a su mujer primero, luego a sus hijos, deporte, viajes, etc… y (e increíblemente) puso al trabajo en último lugar".
Luego Briasco le solicitó que detallara cómo estaba utilizando su tiempo. "Tal como me imaginé el 90% del tiempo lo dedicaba al trabajo y el 10% restante a todos sus temas personales. Cuando vio esto fue como si una yunta de bueyes lo pasara por encima".
Muchas veces pasa que los empresarios tienen prioridades personales muy definidas en su interior, pero el día a día de la empresa los expone a situaciones adversas que afectan su tiempo y su calidad de vida.
En el ejemplo que nos brindó Briasco, se trataba de una empresa en la que todo pasaba por sus dueños, típica de un modelo antiguo de trabajo. Nadie tomaba una decisión sin consultarla con ellos, nadie se animaba a probar cosas nuevas por miedo al castigo.
El modelo de liderazgo era un modelo autoritario y con tolerancia cero al error.
"Esto llevaba a que sus dueños no pudieran dedicar nada de tiempo a su vida personal debido a que el control que ejercían en su compañía requería de toda su energía", destacó Briasco.
Es necesario valerse de la tecnología necesaria que nos ayude a optimizar, automatizar y agilizar procesos.
Pero es fundamental cambiar el modelo de liderazgo, implementar metodologías de trabajo ágiles. Repensar el modelo de negocio, requiere y exige transformar la cultura de la compañía y por lo tanto el mindset de sus directivos para luego poder transformar al resto de la empresa.
En definitiva la digitalización requiere una transformación de las empresas, pero para que las mismas se transformen primero es necesario transformar las personas que las lideran.
Y vos, ¿cómo estás llevando este proceso de transformación cultural en tu PyME?