De la movida solidaria de Emita, que sufre de atrofia muscular espinal (AME) y necesitaba el medicamento más caro del mundo, sobraron US$30 mil y de la juntada del viaje de los atletas argentinos al Sudamericano de Guayaquil sobraron alrededor de $300 mil.
Con esos sobrantes donó una parte a Uriel, el bebé cordobés, que acaba de cumplir un año, tiene disgenesia e hipoacusia conductiva, por lo que necesitaba de manera urgente este implante para poder escuchar. Su familia había lanzado una campaña con el fin de recaudar el dinero en diciembre pasado.
Ahora, anunció que el resto de lo que sobró será para trasladar al elefante Tamy del exzoológico de Mendoza a un santuario en Brasil.