De hecho, el último fin de semana había estado en actividad. Dirigió como árbitra principal el encuentro entre ACDC y Unión y también fue asistente en el partido entre Olimpo y Echegoyen, sin imaginar que serían sus últimas designaciones.
Pero el fútbol no era su única pasión.
En agosto de 2025 se había recibido de enfermera, tras completar sus estudios en CRESTA, a través de la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO). Quienes la conocían aseguran que había encontrado la manera de combinar sus dos grandes vocaciones: impartir justicia dentro de una cancha y cuidar la salud de los demás.
Su compromiso incluso trascendía el arbitraje. En varias oportunidades colaboró como enfermera en eventos deportivos y partidos amistosos, demostrando una enorme vocación de servicio.
La noticia de su muerte generó una inmediata reacción en el ambiente futbolístico.
El club ACDC decidió cerrar sus puertas durante toda la jornada en señal de duelo y la recordó como una "amiga de la casa". Allí no solo había dirigido numerosos encuentros, sino que también había prestado servicios como enfermera. Además, uno de sus hermanos integra las divisiones inferiores de la institución.
Huracán también suspendió todas sus actividades deportivas en señal de respeto, mientras que Villa del Parque, El Nacional y otros clubes de la Liga Regional Tresarroyense expresaron su dolor y enviaron condolencias a familiares, amigos y compañeros.
La Liga Regional Tresarroyense de Fútbol destacó la vocación que Maite había demostrado desde sus comienzos y lamentó la pérdida de una joven que todavía tenía una larga carrera por delante.
Con apenas 24 años, Maite Otaegui había logrado construir una historia propia dentro del fútbol regional y de la enfermería, dos profesiones atravesadas por el compromiso y la dedicación.