Se trata de una herramienta propia del texto que resulta muy útil cuando la persona se familiariza con ella. Con unos simples botones se puede organizar rápidamente los capítulos y artículos del contenido en cuestión.
Organizar texto
La función “Título 1” y “Título 2”, no son una cuestión solamente estética. Sirven para organizar el texto, para que los índices se generen de manera automática. Es por eso que hay que organizarlos. ¿De qué manera? Bueno sencillo. El “Título 1” sirve para marcar los capítulos y el “Título 2” sirve para integrar algunos temas dentro de otros.
Al tenerlos listos, se debe ir hacia el lugar/hoja que se desea ubicar el índice, simplemente haciendo click con el botón izquierdo del mouse. Luego, sobre la barra superior de herramientas hay que seleccionar la opción de “Referencias”
Una vez dentro, hay que dirigirse hacia la opción “Tabla de Contenido”, que desplegará una cantidad de opciones predeterminadas para elegir el formato de índice que se quiera usar en el Word. Esta parte ya es desición de cada persona.
Por defecto Word preselecciona una fuente y utiliza los puntos para unir los títulos con los números de la página. Se puede elegir quedarse con esta opción o buscar una que agrade más simplemente yendo a la parte de “Tabla de contenido Personalizada”, que permitirá crear nuevas opciones con varios ajustes de su aspecto. Entre ellas se puede elegir mostrar los números de las páginas donde están los títulos o poner una línea entre titulo y numero de pagina.
Los títulos deben ser llamativos
El orden es sólo la mitad del trabajo para tener un buen índice. La otra parte se encuentra en la creatividad de los títulos de cada uno de los temas a tratar. Un buen título tiene un gran poder de recordación que sirve para guiar al lector provocando intriga o interés, involucrandolo de antemano en el texto.
Para eso, es importante establecer previamente el tema a tratar. Es posible que se comience escribiendo sobre un tema y luego se termine en un lugar completamente diferente. En estos casos es importante no limitar la creatividad, tomarse unos minutos al terminar los párrafos y elegir el título acorde a lo expuesto. De esta manera, se cumplirá la promesa
Mientras más segmentada sea la información, será más fácil para el lector involucrarse con cada una de las páginas. Sabiendo esto, nunca está demás una breve explicación que acompañe al título principal (no más de diez palabras).
Hacerle preguntas al lector puede ser un buen “truco”. Ej: “¿Sabés si tu título es llamativo?” Esta introducción da a entender a la persona que en dicho artículo encontrará las claves necesarias para conseguir un objetivo en concreto. Además si el contenido es bueno a la primera, llevará a que sea recomendado.
Escribir es como dibujar, es decir que cada uno tiene su propio estilo. Nadie busca copia de otros escritores para leer, sino algo personal. De esta manera, la conexión entre el lector y el escritor se hace genuina. No hay que olvidarse que la redacción es un oficio, entre más escriba es inevitable que vaya mejorando con el tiempo. Solo se debe encontrar el “toque” personal para darle vida a cada uno de los textos.
Utilizar números puede ser otra buena estratégia. Ej: “10 claves para llamar la atención con tus títulos”. La promesa en este tipo de textos, es una fórmula ordenada donde tip por tip, se le cuenta al lector una solución sencilla y ordenada a lo que está buscando. Generan conversación y son mucho más fáciles de compartir entre las personas.
Cuanto más claro sea mejor. No hace falta ser ambiguo o amplio. Entre más “vaya al grano” mejor, ya que le otorga credibilidad al autor. Nada más tedioso para el lector que perder tiempo en algo que finalmente no era lo que buscabas, así que es mejor para todos ahorrarle esos malos entendidos.