Eso que pareció un simple resbalón producto de un mal movimiento se agravó con los estudios que se le efectuaron en Londres, en principio para ver si corría riesgo su presencia en Wimbledon, el tercer Grand Slam del año que se jugará en la capital inglesa desde el 1 de julio.
En ese sentido, sufrió en el mencionado abierto de Shanghai una fractura sin desplazamiento en la rótula derecha, pero eligió regresar al circuito antes de tiempo, en febrero de este año en Delray Beach y la zona afectada se dañó al punto que le recomendaron operarse. Del Potro desoyó esa recomendación y comenzó un tratamiento de rehabilitación que no fue demasiado efectivo ya que nunca se lo notó cómodo en la cancha y siempre dejó en evidencia que tenía dificultades para desplazarse.