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Cambia la historia como la conocías: recuperan del fondo del mar una de las siete maravillas del mundo

Un descubrimiento arqueológico sin precedentes volvió a poner en el centro de la escena a una de las construcciones más legendarias de la antigüedad. Tras décadas de exploraciones submarinas, un equipo internacional logró recuperar gigantescos restos del mítico Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, que permanecían ocultos bajo las aguas desde hace siglos.

17 de marzo de 2026 - 09:52
Cambia la historia como la conocías: recuperan del fondo del mar una de las siete maravillas del mundo

Un descubrimiento arqueológico sin precedentes volvió a poner en el centro de la escena a una de las construcciones más legendarias de la antigüedad. Tras décadas de exploraciones submarinas, un equipo internacional logró recuperar gigantescos restos del mítico Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, que permanecían ocultos bajo las aguas desde hace siglos.

La operación, considerada un hito para la arqueología moderna, no solo permitió extraer piezas monumentales, sino que además abre la puerta a una reconstrucción digital completa de la estructura, lo que podría cambiar para siempre la manera en que se estudian los grandes monumentos históricos desaparecidos.

El redescubrimiento en las profundidades del Mediterráneo

El hallazgo se produjo en el puerto oriental de Alejandría, en Egipto, donde un grupo de arqueólogos submarinos identificó 22 bloques colosales pertenecientes a la estructura original del faro. Estas piezas habían permanecido sumergidas durante siglos, ocultas por sedimentos y el paso del tiempo.

Cada uno de estos bloques presenta dimensiones extraordinarias: algunos pesan entre 70 y 80 toneladas, lo que convierte su recuperación en una tarea de alta complejidad técnica. Entre los elementos hallados se encuentran dinteles, jambas, umbrales y enormes losas de pavimento que formaban parte de la entrada monumental del edificio.

El descubrimiento forma parte de un ambicioso programa científico internacional que reúne a instituciones europeas y egipcias, con el objetivo de rescatar, estudiar y preservar uno de los íconos más importantes del mundo antiguo.

Un proyecto global para reconstruir el pasado

La iniciativa se desarrolla en el marco del proyecto PHAROS, una colaboración entre el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes.

Bajo la dirección de la arqueóloga Isabelle Hairy, el equipo tiene una meta clara: reconstruir virtualmente el Faro de Alejandría mediante tecnología de última generación.

Para lograrlo, los especialistas trabajan con herramientas avanzadas como la fotogrametría, que permite crear modelos tridimensionales extremadamente precisos a partir de imágenes captadas bajo el agua. Cada fragmento recuperado es escaneado en detalle, lo que facilita su posterior análisis y ensamblaje digital.

Este proceso no solo permitirá visualizar cómo era la estructura original, sino también comprender mejor las técnicas constructivas utilizadas en la antigüedad.

Décadas de investigación bajo el agua

Aunque el reciente rescate captó la atención mundial, lo cierto es que el sitio arqueológico lleva siendo estudiado desde hace más de medio siglo. Ya en 1968 se habían detectado restos sumergidos en la zona, pero recién en la década de 1990 comenzaron las exploraciones sistemáticas.

Uno de los hitos clave ocurrió en 1994, cuando el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur lideró una misión que permitió documentar más de 3300 objetos, incluyendo estatuas, columnas, obeliscos y esfinges.

Aquel trabajo sentó las bases para las investigaciones actuales. Durante más de 30 años, los especialistas han cartografiado el lecho marino, identificando estructuras y fragmentos que hoy resultan fundamentales para reconstruir el rompecabezas del faro.

Sin embargo, los avances tecnológicos de los últimos años marcaron un antes y un después. Gracias a nuevas herramientas de exploración y levantamiento digital, los investigadores lograron localizar y recuperar las piezas más grandes y significativas.

Un rompecabezas gigante: así será la reconstrucción

Uno de los aspectos más fascinantes del proyecto es la reconstrucción digital del faro. Hasta ahora, más de un centenar de bloques arquitectónicos ya fueron escaneados directamente en el fondo marino.

El proceso consiste en analizar cada pieza como si fuera parte de un enorme rompecabezas tridimensional. Los expertos combinan los datos obtenidos con fuentes históricas, como crónicas antiguas, ilustraciones y monedas que representan la estructura.

Un equipo multidisciplinario —integrado por historiadores, arquitectos, arqueólogos y especialistas en numismática— trabaja en conjunto para interpretar la posición original de cada bloque.

Posteriormente, los ingenieros de la Fundación Dassault Systèmes utilizan software avanzado para recrear virtualmente el faro en su forma original, reposicionando cada fragmento con precisión milimétrica.

El resultado final podría ofrecer, por primera vez en la historia, una imagen completa y científicamente fundamentada de cómo lucía esta maravilla.

El Faro de Alejandría: símbolo del mundo antiguo

Construido a comienzos del siglo III a.C., durante el reinado de Ptolomeo I Sóter, el Faro de Alejandría fue diseñado por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido.

Ubicado en la isla de Faro, el monumento tenía una altura estimada superior a los 100 metros, lo que lo convirtió durante siglos en la estructura más alta construida por el ser humano.

Su función principal era guiar a los navegantes que se acercaban al puerto de Alejandría, una de las ciudades más importantes del mundo antiguo. Gracias a su sistema de iluminación —basado en fuego y espejos reflectantes—, el faro podía verse a grandes distancias, incluso en condiciones adversas.

Pero más allá de su utilidad práctica, el edificio también era un símbolo de poder y conocimiento. Representaba el avance tecnológico y la ambición arquitectónica de la época helenística, combinando elementos del diseño egipcio y griego.

El declive y la desaparición

A pesar de su grandeza, el Faro de Alejandría no logró sobrevivir al paso del tiempo. Diversos terremotos ocurridos entre los siglos XII y XIV provocaron daños irreparables en la estructura.

El golpe final llegó en 1303, cuando un sismo de gran magnitud dejó al faro completamente inutilizado. Con el tiempo, sus restos colapsaron y muchos de ellos terminaron en el fondo del mar.

Siglos más tarde, en 1477, el sultán Al-Ashraf Sayf al-Din Qa’it Bay ordenó reutilizar las piedras del faro para construir una fortaleza en el mismo emplazamiento. Este proceso aceleró la desaparición física del monumento, aunque parte de su legado quedó preservado bajo el agua.

Un legado que vuelve a la vida

El reciente rescate de los bloques marca un punto de inflexión en la historia del Faro de Alejandría. Por primera vez, es posible recuperar fragmentos clave de su estructura original y analizarlos con tecnología del siglo XXI.

Más allá del impacto científico, el hallazgo tiene un profundo valor cultural. Permite reconectar con una de las mayores obras de la humanidad y comprender mejor el mundo en el que fue concebida.

Los especialistas coinciden en que este proyecto no solo ayudará a reconstruir el faro, sino que también sentará un precedente para futuras investigaciones arqueológicas submarinas.

En un contexto donde muchas reliquias históricas permanecen ocultas bajo el agua, iniciativas como esta demuestran que aún quedan grandes descubrimientos por hacer.

Un puente entre el pasado y el futuro

La combinación de arqueología tradicional y tecnología digital está transformando la manera en que se estudia la historia. En el caso del Faro de Alejandría, esta sinergia permite revivir una maravilla desaparecida sin necesidad de reconstruirla físicamente.

A medida que avance el proyecto, los investigadores esperan poder compartir los resultados con el público a través de modelos interactivos, exposiciones virtuales y experiencias inmersivas.

De esta forma, una estructura que durante siglos fue considerada irrecuperable podría volver a ser admirada por millones de personas en todo el mundo.

El Faro de Alejandría, símbolo de luz y guía en la antigüedad, vuelve hoy a iluminar el camino del conocimiento, demostrando que incluso las ruinas más profundas pueden revelar historias capaces de cambiar nuestra visión del pasado.

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