2. Preparar la pastina.
Se coloca una pequeña cantidad de pastina para juntas en un recipiente y se agrega agua de a poco. Se mezcla hasta obtener una preparación espesa y manejable.
3. Adaptar el color.
Si el azulejo no es blanco, se pueden agregar unas gotas de pintura acrílica para acercar el color de la mezcla al de la pieza. Por ejemplo, una pequeña cantidad de pintura negra puede ayudar a conseguir un tono gris.
4. Rellenar el agujero.
Se coloca la mezcla dentro de una bolsa de plástico, se corta apenas una de las puntas y se utiliza como una pequeña manga. Así, la pastina puede introducirse directamente en el agujero con mayor precisión y sin ensuciar demasiado la superficie.
5. Emparejar con una espátula.
Después de rellenarlo, se pasa una espátula sobre la zona para retirar el excedente y dejar la superficie lo más pareja posible con respecto al azulejo.
6. Dejar secar.
Una vez colocado el material, se deja secar durante unos 30 minutos.
7. Dar el acabado final.
Posteriormente, se humedece una esponja y se pasa suavemente sobre la reparación, sin ejercer demasiada presión. Esto permite emparejar la superficie y eliminar pequeñas imperfecciones para que el relleno quede al mismo nivel que el azulejo.
8. Limpiar los restos.
Por último, se utiliza un paño seco para retirar los restos de polvo o pastina que hayan quedado alrededor.
De esta manera, es posible disimular los agujeros que dejaron los tarugos y tornillos sin necesidad de sacar ni reemplazar el azulejo.