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ATENCIÓN

El hábito diario que parece inofensivo pero afecta más de lo que creés

Especialistas advierten que una práctica cada vez más extendida podría estar afectando el descanso y el bienestar sin que muchos lo noten.

18 de marzo de 2026 - 15:35
El hábito diario que parece inofensivo pero afecta más de lo que creés

El hábito diario que parece inofensivo pero afecta más de lo que creés

Un hábito cotidiano que millones de personas repiten todos los días comenzó a generar preocupación entre especialistas por sus efectos en la salud. Aunque parece inofensivo y forma parte de la rutina, lo cierto es que puede tener un impacto más profundo de lo que muchos imaginan, especialmente cuando se vuelve constante.

Se trata del uso del celular en momentos clave del día, como antes de dormir o apenas al despertar. Esta práctica, cada vez más extendida, altera procesos naturales del cuerpo sin que el usuario lo perciba. Uno de los principales problemas está relacionado con el descanso: la exposición a la pantalla en horarios nocturnos interfiere en la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que provoca dificultades para conciliarlo y una menor calidad de descanso.

Pero el impacto no se limita solo a la noche. Durante el día, el uso excesivo del celular también puede generar una sobrecarga de estímulos que afecta la concentración y el estado de ánimo. Las notificaciones constantes, el consumo de contenido en redes y la necesidad de estar siempre conectado mantienen al cerebro en un estado de alerta permanente, dificultando los momentos de desconexión.

Además, este hábito suele venir acompañado de otro comportamiento igual de extendido: revisar el teléfono apenas se abre los ojos. Lejos de ser una acción inocente, esto puede activar el estrés desde el inicio del día, al exponer a la persona a mensajes, noticias o situaciones que demandan atención inmediata. Así, el descanso no solo se ve afectado, sino también la forma en la que se encara la jornada.

Además, este hábito suele venir acompañado de otro comportamiento igual de extendido: revisar el teléfono apenas se abre los ojos. Lejos de ser una acción inocente, esto puede activar el estrés desde el inicio del día, al exponer a la persona a mensajes, noticias o situaciones que demandan atención inmediata. Así, el descanso no solo se ve afectado, sino también la forma en la que se encara la jornada.

Los especialistas advierten que, aunque no se trata de eliminar por completo el uso del celular, sí es importante establecer ciertos límites. Reducir el tiempo de pantalla antes de dormir, evitar el uso del teléfono en la cama y comenzar el día sin recurrir inmediatamente al dispositivo son algunas de las recomendaciones más repetidas.

De esta manera, una conducta que parece normal y está completamente naturalizada puede convertirse, con el tiempo, en un factor que afecta tanto el bienestar físico como mental. Detectarlo y hacer pequeños cambios puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.

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