Durante el recorrido, los visitantes accederán a un ascensor vidriado que permite apreciar el interior del monumento, respetando las normas de conservación del histórico ícono porteño.
El último tramo del ascenso se realiza por una escalera caracol de 35 peldaños hasta alcanzar el mirador, donde las ventanas ofrecen una vista privilegiada de las principales arterias de la ciudad, como Corrientes, 9 de Julio y Diagonal Norte, además de íconos urbanos como el Teatro Colón y la Casa Rosada.
La experiencia incluye una narración con contenido histórico y cultural sobre el Obelisco, inaugurado en 1936, que desde entonces fue testigo de celebraciones, manifestaciones y momentos clave de la historia argentina. Sin embargo, su interior siempre fue un misterio: hasta ahora, sólo técnicos y restauradores habían ingresado a su estructura.
Visita al mirador del Obelisco: en qué casos se suspende
Por cuestiones estructurales, el acceso no está adaptado para personas con movilidad reducida. En caso de lluvias leves, la actividad se mantendrá, aunque ante condiciones meteorológicas extremas los turnos podrán reprogramarse o reembolsarse.
La iniciativa forma parte del proyecto de revalorización del patrimonio urbano impulsado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que busca combinar la preservación de los espacios históricos con nuevas experiencias culturales y turísticas. De esta forma, el Obelisco —ícono indiscutido del paisaje porteño— inicia una nueva etapa, abierta al público y pensada para que los visitantes puedan redescubrirlo desde adentro.