La peor parte del impacto se produjo del lado donde viajaba Sara. Aunque los servicios de emergencia acudieron rápidamente y lograron trasladarla al centro médico de Mykonos, la gravedad de las heridas hizo imposible su derivación a un hospital de Atenas.
Horas después, los médicos confirmaron la noticia más dolorosa. La mujer falleció sin llegar a cumplir uno de los sueños que más esperaba.
La tragedia dejó devastada a toda su familia. Sara era licenciada en Economía, trabajaba para una planta industrial del Grupo Prada en la Toscana y era madre de una pequeña niña de apenas tres años, quien ahora deberá crecer sin ella.
Mientras tanto, las autoridades griegas iniciaron una investigación por homicidio vehicular para esclarecer las circunstancias del accidente.
En un primer momento circularon versiones que apuntaban a que alguno de los conductores habría estado bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, la portavoz policial Konstantia Dimoglidou desmintió esa hipótesis y confirmó que los controles de alcoholemia dieron negativos.
Ahora, los investigadores intentan determinar si uno de los vehículos invadió el carril contrario y provocó el fatal impacto.
La noticia generó una profunda conmoción en Italia, donde familiares, amigos y compañeros de trabajo todavía no logran comprender cómo una mujer que se preparaba para vivir uno de los momentos más felices de su vida terminó protagonizando una historia tan desgarradora.