En medio de la filmación, comenzó a advertir que algo no estaba bien. “¿Dónde estás gordito? No te veo”, se escucha decir a la joven mientras intentaba seguirlo con la mirada. Poco después, la situación se volvió desesperante.
El casco amarillo de Cappi todavía podía distinguirse sobre el agua, pero luego el deportista desapareció de la superficie.
Según determinó posteriormente la autopsia, la causa de muerte fue asfixia por ahogamiento y no presentaba lesiones. Las circunstancias exactas que provocaron que quedara atrapado bajo el agua todavía son materia de investigación.
El cuerpo fue encontrado recién al mediodía del viernes, aproximadamente 20 horas después de la desaparición. Personal de la Prefectura Naval Argentina lo localizó a unos 15 kilómetros del lugar donde su novia lo había perdido de vista, en el canal de derivación, frente al Club Náutico El Quillá.
La tragedia generó todavía más conmoción entre sus amigos y colegas porque Cappi era considerado una de las personas más meticulosas con las medidas de seguridad dentro del ambiente del kitesurf.
Su amigo y también instructor, Facundo Ortega, aseguró que llevaba todo el equipamiento necesario. “Tenía todo el equipo de seguridad puesto: casco, chaleco, las botas”, sostuvo.
Diego Sixto, profesor de educación física y especialista en la disciplina, también participó de las tareas de búsqueda y conocía personalmente a Cappi. Según explicó, durante ese día se habían registrado fuertes ráfagas y olas de gran tamaño, aunque para el momento del accidente las condiciones habían mejorado.
Una de las hipótesis que manejan quienes conocen el deporte es que Cappi podría haber quedado enganchado con las líneas del kite y no haber logrado liberarse a tiempo. También se investiga la posibilidad de que elementos arrastrados por el río, como camalotes y ramas, hayan influido en el accidente.
El cuerpo fue encontrado con las botas todavía colocadas y el chaleco salvavidas debajo del traje de neoprene.
Más allá de la tragedia, quienes lo conocían recuerdan a Cappi por su vínculo con el deporte, el agua y también por su trabajo como instructor de tiro. Tenía una escuela de kitesurf y era una persona muy querida entre sus alumnos.
“Fernando era la persona más cariñosa que podías conocer, te daba esos abrazos interminables”, recordó Liliana Armando, madre de una de sus alumnas.
La mujer también destacó la manera en la que Cappi acompañaba a quienes aprendían con él. “Jamás se hubiera metido en el agua si no estaba seguro de lo que estaba haciendo. Si dudaba, no lo hacía”, contó.
La despedida de Fernando Javier Cappi se realizará este lunes a las 15 en la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, en Santa Fe.
Su última salida a la laguna terminó convirtiéndose en una tragedia y en un registro que nadie hubiera querido tener: el video que su novia grabó mientras lo veía practicar, sin imaginar que aquellas imágenes quedarían como uno de los últimos recuerdos de Fernando.