La investigación avanzó desde entonces sobre distintas posibilidades. Sin embargo, hasta el momento, ninguna de las hipótesis logró explicar de manera concluyente qué ocurrió con los dos jubilados.
Juana Morales y Pedro Kreder: el viaje que terminó en una desaparición
La desaparición ocurrió el 11 de octubre de 2025. Ese día, Juana Morales y Pedro Kreder salieron desde Comodoro Rivadavia rumbo a Camarones, una localidad ubicada en la costa de Chubut.
El viaje tenía un motivo familiar y, en principio, no presentaba características fuera de lo habitual. La pareja se desplazaba en su Toyota Hilux color champagne y tenía previsto llegar a destino para participar de un festejo.
Sin embargo, el recorrido quedó interrumpido en circunstancias que todavía son objeto de investigación.
Las cámaras de seguridad permitieron establecer que la camioneta pasó durante la mañana por Caleta Córdova. Esa imagen adquirió una importancia especial dentro del expediente porque constituye uno de los últimos registros oficiales conocidos de la pareja.
Después de ese momento, el rastro comenzó a desaparecer.
Los teléfonos celulares de ambos dejaron de registrar actividad y tampoco volvieron a establecer contacto con familiares. Con el paso de las horas, la preocupación comenzó a crecer hasta convertirse en una búsqueda que se prolongaría durante meses.
La ausencia de nuevas comunicaciones fue uno de los primeros indicios que encendió las alarmas entre sus allegados.
La camioneta de los jubilados desaparecidos apareció seis días después
Uno de los principales giros del caso ocurrió el 17 de octubre de 2025, seis días después de la desaparición.
La Toyota Hilux fue localizada en una zona agreste conocida como el Zanjón de Visser, dentro del sector de Rocas Coloradas. El lugar se caracteriza por sus extensiones naturales y por la presencia de caminos y sectores alejados de las zonas urbanas.
El vehículo estaba abandonado y cerrado con llave.
El hallazgo representó una pista importante para los investigadores, pero al mismo tiempo abrió nuevas preguntas. Si Juana y Pedro habían llegado hasta ese punto, ¿por qué no continuaron el viaje? ¿Se alejaron voluntariamente de la camioneta? ¿Tuvieron algún inconveniente? ¿Intervino otra persona?
Dentro de la camioneta permanecían pertenencias de ambos.
Ese detalle llamó particularmente la atención porque no se trataba de un vehículo que hubiera sido encontrado completamente vacío. La presencia de objetos personales no permitió determinar qué decisión habían tomado sus ocupantes antes de desaparecer.
Por eso, la camioneta se convirtió en una de las piezas fundamentales para intentar reconstruir los últimos movimientos de la pareja.
Qué pasó con Juana Morales y Pedro Kreder después de abandonar la camioneta
Una de las dificultades principales de la investigación está relacionada con el tramo posterior al hallazgo de la Hilux.
Los investigadores pudieron establecer algunos puntos del recorrido previo, pero todavía existe un enorme interrogante sobre qué sucedió después de que la pareja llegó hasta la zona de Rocas Coloradas.
Una de las hipótesis consideradas plantea que Juana y Pedro podrían haberse internado en caminos secundarios de la estepa patagónica y haber quedado desorientados o imposibilitados de regresar.
La geografía de la zona es uno de los elementos que necesariamente debe ser contemplado para reconstruir el caso. Se trata de un territorio extenso, con sectores agrestes y trayectos que pueden resultar complejos para quienes se alejan de las rutas principales.
Sin embargo, esa posibilidad tampoco permitió cerrar la investigación.
Los familiares de los jubilados señalaron que ambos conocían la zona y tenían experiencia con los caminos de la región. Además, según lo manifestado por sus allegados, solían evitar trayectos que consideraban demasiado riesgosos o alejados de las vías habituales.
Ese elemento llevó a que otras líneas de investigación continuaran abiertas.
La hipótesis de un delito también está bajo investigación
Otra de las posibilidades que se analizó desde el comienzo del caso es que Juana Morales y Pedro Kreder pudieran haber sido víctimas de un hecho delictivo.
La aparición de la camioneta sin sus ocupantes naturalmente generó interrogantes sobre la posibilidad de que terceras personas hubieran intervenido en la desaparición.
Sin embargo, las pericias realizadas sobre el vehículo no permitieron encontrar, hasta el momento, elementos concluyentes que sostengan esa hipótesis.
Los investigadores no detectaron signos evidentes de violencia dentro de la camioneta ni hallaron rastros genéticos que permitieran establecer una vinculación clara con otras personas.
Esto no significa que una intervención de terceros haya quedado definitivamente descartada, pero sí que las evidencias obtenidas hasta ahora no permitieron demostrarla.
En una investigación de estas características, cada elemento debe ser analizado junto con el resto de las pruebas. La ausencia de determinados rastros puede convertirse en una dificultad adicional cuando se intenta reconstruir un episodio ocurrido en una zona extensa y alejada.
Por eso, la causa continúa abierta y las distintas hipótesis permanecen bajo análisis.
La búsqueda de los jubilados desaparecidos en Chubut continúa
Desde que se conoció la desaparición, los familiares de Juana y Pedro sostuvieron el reclamo para que la búsqueda no se detuviera.
La falta de información concreta transformó el paso del tiempo en uno de los principales factores de angustia. Cada posible pista fue analizada con la expectativa de que pudiera aportar un dato capaz de conducir hasta la pareja.
Pero el volumen de información recibido también generó dificultades.
A lo largo de la investigación aparecieron personas que aseguraban contar con datos sobre el paradero de los jubilados. Algunas de esas comunicaciones fueron descartadas por los investigadores al comprobarse que eran falsas o no aportaban información útil.
Para una familia que permanece a la espera de noticias, cada dato puede generar una expectativa. Cuando finalmente se determina que una pista no conduce a ninguna parte, la incertidumbre vuelve a instalarse.
Por eso, desde el entorno de Juana y Pedro insistieron en la importancia de que cualquier información sea concreta, verificable y comunicada por los canales correspondientes.
La recompensa de $10 millones por información
Ante la falta de resultados definitivos, el Gobierno nacional dispuso una recompensa de $10 millones destinada a quienes puedan aportar información que resulte útil para determinar el paradero de Juana Morales y Pedro Kreder.
La medida buscó incentivar la aparición de datos que pudieran contribuir a la investigación.
Sin embargo, la recompensa también provocó la llegada de numerosos avisos y comunicaciones. Entre ellas hubo información que finalmente resultó falsa, imprecisa o inconducente.
El problema de las pistas falsas es especialmente complejo en casos de personas desaparecidas porque obliga a los investigadores a destinar recursos y tiempo para comprobar cada dato antes de descartarlo.
Aun así, la posibilidad de que una nueva información pueda resultar determinante mantiene abierta la expectativa de los familiares.
Juana Morales y Pedro Kreder: una familia que sigue esperando respuestas
A varios meses de aquella jornada del 11 de octubre, el caso continúa rodeado de preguntas.
La última imagen registrada por las cámaras, el recorrido de la Toyota Hilux y el posterior hallazgo del vehículo forman parte de una secuencia que todavía no pudo completarse.
El punto central de la investigación sigue siendo determinar qué ocurrió con Juana Morales y Pedro Kreder después de que la camioneta fuera encontrada en el Zanjón de Visser.
Hasta ahora, las pericias sobre el vehículo no aportaron una explicación definitiva. Tampoco las diferentes hipótesis investigadas lograron establecer con certeza el destino de la pareja.
Mientras tanto, sus familiares mantienen vigente el pedido de información y esperan que algún dato permita reconstruir las horas posteriores a su desaparición.
El paso del tiempo no hizo desaparecer el caso. Por el contrario, convirtió cada detalle conocido en una pieza todavía más importante para intentar reconstruir lo sucedido.
La camioneta abandonada, las últimas imágenes registradas y el silencio posterior continúan siendo los elementos alrededor de los cuales se intenta resolver uno de los misterios de desapariciones que más preocupación generó en Chubut.
La respuesta que buscan los familiares sigue pendiente: saber dónde están Juana Inés Morales y Pedro Alberto Kreder y qué ocurrió con ellos después de aquel viaje rumbo a Camarones.