En diálogo con el podcast Black Spin Global, Vickery explicó: “Sigo jugando al tenis, mi carrera continúa, pero también quiero explorar otras oportunidades en las redes sociales. OnlyFans creció muy rápido, ser tenista definitivamente me ayudó. Estoy en un punto intermedio, no muestro todo, pero me siento cómoda”.
Su decisión la convirtió en la “primera jugadora de tenis femenino en OnlyFans”, tal como la promocionó la propia plataforma. Incluso, en un ida y vuelta con seguidores, confesó que cobra 1.000 dólares por una cita: “Ya no tengo salidas gratis por el comportamiento de algunos hombres. Ahora necesito un depósito previo”.
A pesar de las críticas que recibe, la estadounidense asegura que no le afectan: “Hagas lo que hagas, siempre habrá comentarios negativos. Prefiero estar en la plataforma y ganar dinero”. Además, reveló que en redes sociales también es víctima de racismo y bodyshaming: “Soy muy abierta sobre todo eso”.
Actualmente, Vickery intenta ingresar al cuadro principal del US Open, torneo en el que participó seis veces y donde su mejor resultado fue la segunda ronda. Tras seis meses de inactividad, regresó con una victoria sobre la ucraniana Anastasiia Sobolieva (272) y ahora debe enfrentar a la alemana Ella Seidel (105).