Vivieron en Holanda, Francia, México y Estados Unidos. Tuvieron tres hijas —Lupe, Carmela y Amelia— y atravesaron juntos mudanzas, cambios laborales y desafíos familiares. Incluso hace apenas un tiempo Chechu le dedicaba románticos mensajes en redes sociales hablando del “amor de su vida”.
Pero todo eso hoy parece haber quedado muy atrás. La separación no fue tan pacífica como intentaron instalar públicamente en un primer momento. Aunque ambos intentan mantener cierta cautela por sus hijas, en privado el vínculo estaría completamente desgastado y cargado de tensiones acumuladas durante años.
El dato que más ruido generó es que Cvitanich ya habría reconstruido su vida sentimental y estaría nuevamente en pareja, mientras que Chechu continúa sola, enfocada en sus hijas y en su trabajo. Esa situación habría profundizado aún más la distancia emocional entre ambos.
En los medios comenzaron a aparecer mensajes cruzados, versiones enfrentadas y filtraciones que alimentan cada vez más el escándalo. Personas cercanas a la expareja aseguran que todavía existen heridas del pasado que nunca pudieron sanar y que eso hace imposible mantener una relación cordial sostenida en el tiempo.
Lo que más preocupa al entorno es que, pese a intentar mostrarse unidos por las nenas, la tensión entre ambos ya sería inocultable. Muchos incluso remarcan que el verdadero conflicto pasa por no haber logrado cerrar viejas cuentas pendientes antes de rehacer sus vidas por separado.
La separación sumó un nuevo y explosivo capítulo por la custodia de Frida, la perra que tenían en común y que terminó convirtiéndose en otro foco de conflicto entre ambos.
Todo comenzó cuando Darío aseguró públicamente que nunca abandonó a la mascota y que incluso se enteró por terceros que Chechu habría intentado darla. Según contó, una empleada le preguntó qué alimento consumía Frida porque la tenía ella, algo que lo sorprendió completamente. A partir de ahí, el exfutbolista decidió intervenir y trasladar provisoriamente a la perra a la casa de su hermano para que sus hijas pudieran seguir viéndola.
Cvitanich también defendió su rol económico tras la separación y aseguró que continúa haciéndose cargo de múltiples gastos familiares, como el colegio, la obra social, alquileres y propiedades. Además, negó haber amenazado a Chechu, aunque reconoció que le pidió que no tuviera contacto con parte de su familia porque quedaron “muy dolidos” tras distintas situaciones mediáticas.
Del otro lado, Chechu Bonelli rompió el silencio completamente afectada y apuntó directamente contra su expareja. La conductora aseguró que “desconoce” al hombre con el que estuvo casada durante 14 años y negó rotundamente haber querido deshacerse de Frida.
Según explicó, la idea era que la perra quedara al cuidado de familiares de Cvitanich para que siguiera dentro del entorno de sus hijas y pudiera continuar viéndola cuando viajaran a Baradero. Sin embargo, contó que tras esa propuesta recibió un mail “amenazante” donde, según sus palabras, Darío le prohibía volver a tener contacto con su familia y hasta pisar la ciudad.
“Estamos hablando de un perro que amo”, sostuvo Chechu, angustiada, mientras remarcó que la situación la afecta especialmente por el vínculo que tenía con la madre de Cvitanich y gran parte de la familia del exfutbolista.