Sin embargo, llegar a ese personaje no fue tan sencillo. En una entrevista, la actriz recordó que Adrián Suar la convocó para interpretar a una mucama, una propuesta que inicialmente no la entusiasmó demasiado porque ya había realizado varios papeles similares.
“Me llamó Adrián Suar para hacer un personaje de mucama y yo le dije: ‘¿Otra sirvienta?’. Porque hasta ahí había hecho todas las mucamas posibles”, contó.
La respuesta del productor terminó convenciéndola: el personaje sería diferente y tendría una particularidad que lo distinguiría de los anteriores. “Me respondió: ‘No, esta va a ser muy distinta, va a tirar el tarot’”, recordó Fiorentino.
Desde el primer día de grabación, María Fiorentino decidió construir una identidad propia para su personaje. Llegó al estudio con ropa ajustada de lycra de colores y aros grandes, una estética que no pasó inadvertida para el director.
“El primer día de grabación llegué con ropa mía, totalmente apretada con lycra de colores, aros grandes, y el director cuando me ve me dijo: ‘¿Así se viste Felicidad?’. ‘Así se viste Felicidad’, respondí”, relató.
Pero la historia del personaje todavía tenía una sorpresa. La actriz recordó que Felicidad terminó siendo despedida y que ese giro le permitió dejar atrás el papel tradicional de mucama.
“La venganza de Felicidad fue tan impresionante que yo rompí el karma de la mucama en el aire porque me despidieron”, explicó.
Según contó, alrededor del capítulo 25, Suar le anticipó que su personaje sería despedido por el personaje de Callau. A partir de entonces, Felicidad se mudó a una habitación en la casa de Emilia, interpretada por Silvia Montanari, y dejó de trabajar como empleada doméstica para dedicarse a tirar el tarot.
Años después de aquel éxito televisivo, María Fiorentino continúa vinculada al arte, pero desde otros espacios. A los 76 años, la actriz conserva el recuerdo de uno de los personajes que marcó su carrera y construye un presente en el que conviven el teatro, la escritura y su compromiso con los derechos de sus colegas.