Lo que parecía un vuelo de rutina terminó convirtiéndose en una situación de máxima tensión. Una pasajera desató el caos a bordo al encender un cigarrillo electrónico en pleno viaje, desafiando una de las normas de seguridad más estrictas de la aviación comercial. El episodio obligó a activar los protocolos y terminó con una dura sanción apenas el avión tocó tierra.
