También aparecen los llamados “deepfakes”, contenidos audiovisuales manipulados que pueden mostrar a una persona diciendo o haciendo algo que nunca ocurrió. Si bien muchas veces se utilizan con fines recreativos, también pueden ser aprovechados para engañar o manipular.
A esto se suma la proliferación de perfiles falsos en redes sociales, creados con imágenes generadas por IA y capaces de mantener conversaciones coherentes durante días. Este tipo de engaños suele utilizarse para generar vínculos de confianza antes de concretar la estafa.
Frente a este panorama, los especialistas recomiendan extremar las precauciones. Verificar siempre la identidad de quien solicita dinero, evitar compartir información sensible y desconfiar de situaciones urgentes o inesperadas son algunas de las claves para no caer en estas trampas.
Así, mientras la tecnología continúa avanzando, también lo hacen los riesgos. La inteligencia artificial ofrece herramientas poderosas, pero su uso indebido plantea nuevos desafíos. En este escenario, la información y la prevención se vuelven fundamentales para evitar ser víctima de un engaño cada vez más difícil de detectar.