Inicialmente, Moffett enfrentó cargos por asesinato en primer grado con intención deliberada. Sin embargo, su abogado logró que el caso fuera desestimado al argumentar que había sido injustamente acusada en un tribunal estatal. Además, surgieron discrepancias en los informes judiciales sobre la cantidad de disparos que recibió la joven.
Actualmente, Moffett se enfrenta a una pena máxima de ocho años en una cárcel federal. La sentencia final será determinada por un juez federal, quien considerará las pautas de sentencia de EE. UU. y otros factores legales. Mientras tanto, Moffett permanecerá en libertad supervisada hasta que se programe la audiencia de sentencia.
El caso fue investigado minuciosamente por la Oficina de Investigaciones del Estado de Oklahoma, el FBI y la Oficina del Sheriff del Condado de Nowata. La tragedia ha dejado a la comunidad local consternada, recordando la importancia de la precaución y la responsabilidad al manejar armas de fuego, incluso en situaciones de emergencia.