¿Por qué se acumulan en colchones y almohadas?
Los colchones y almohadas son un caldo de cultivo ideal para los ácaros por varias razones:
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Se acumulan células muertas de la piel humana que es su alimento principal.
La humedad del sudor y la temperatura corporal crean un ambiente propicio para su proliferación.
Su tamaño y material (espuma, plumas, fibras) retienen humedad y polvo.
Un estudio publicado en la revista Allergy en 2017 encontró que un colchón promedio puede contener entre 100 mil y 10 millones de ácaros.
Métodos efectivos para eliminar y controlar los ácaros
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El bicarbonato es una de las soluciones para combatir los ácaros.
1. Aspirar con filtro HEPA
El aspirado frecuente del colchón y la almohada con aspiradoras equipadas con filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) puede reducir significativamente la cantidad de ácaros y polvo. Estos filtros son capaces de atrapar partículas microscópicas que otras aspiradoras expulsan nuevamente al aire.
Recomendación: Aspirar el colchón y almohada al menos una vez por semana, prestando atención a las costuras y bordes donde se acumula más polvo.
2. Limpieza con bicarbonato de sodio
El bicarbonato de sodio ayuda a absorber la humedad y neutralizar olores, creando un ambiente menos favorable para los ácaros.
Cómo hacerlo: Espolvorear bicarbonato sobre el colchón y dejar actuar entre 1 a 2 horas antes de aspirar. Se puede añadir unas gotas de aceite esencial de árbol de té, que tiene propiedades antimicrobianas y puede ayudar a reducir la población de ácaros.
3. Exposición al sol y ventilación
La radiación ultravioleta (UV) del sol tiene un efecto desinfectante natural. Exponer colchones y almohadas al sol directo durante varias horas reduce la cantidad de ácaros y bacterias.
Importante: Asegurarse de que los textiles puedan soportar el sol para evitar daños o decoloración.
Además, mantener la cama ventilada ayuda a disminuir la humedad ambiental, un factor clave para la proliferación de ácaros.
4. Lavado frecuente de ropa de cama con agua caliente
Lavar sábanas, fundas y cobertores con agua a una temperatura mínima de 60 °C elimina eficazmente los ácaros y sus alérgenos.
Un estudio de la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology señala que este método es uno de los más efectivos para controlar los alérgenos en el hogar.
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Es importante exponer los colchones y almohadas al sol directo para combatir los ácaros.
5. Uso de fundas antiácaros
Las fundas especializadas para colchones y almohadas actúan como barreras físicas, impidiendo que los ácaros se acumulen y que sus alérgenos se dispersen.
Estas fundas son generalmente fabricadas con materiales que bloquean partículas ultrafinas y se pueden lavar regularmente.
6. Limpieza y cuidado de almohadas
Las almohadas pueden contener gran cantidad de ácaros, especialmente las de plumas o fibras sintéticas.
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Almohadas lavables: Se recomienda lavarlas cada 1 o 2 meses en agua caliente (60 °C), secándolas bien para evitar humedad residual.
Almohadas no lavables: Aspirar regularmente y aplicar bicarbonato, dejando actuar y luego aspirando. El uso de sprays desinfectantes específicos también puede ayudar, aunque siempre respetando las indicaciones del fabricante.
Otros consejos para reducir los ácaros
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Mantener la humedad relativa del hogar entre 40% y 50%. Los ácaros proliferan en ambientes con humedad superior al 60%.
Evitar alfombras y cortinas gruesas que acumulan polvo y ácaros.
Limpiar regularmente con paños húmedos para evitar levantar polvo.
Reemplazar almohadas cada 1-2 años y colchones cada 8-10 años, para mantener un entorno saludable.