Una vez que la superficie quedó libre de residuos y se encuentra limpia, es necesario aplicar un protector específico para pisos de madera o laminados.
Este tratamiento debe realizarse con una frecuencia de una vez al mes para proteger el material sin generar los excesos que suelen producir las ceras convencionales.
Uno de los errores más frecuentes en el cuidado de estos pisos es utilizar cera como método de limpieza cotidiana. Para el mantenimiento diario o frecuente, se recomienda emplear un limpiador de mantenimiento especializado.
Estos productos están diseñados para limpiar sin agredir el acabado y, principalmente, no dejan película residual sobre la superficie.
De esta manera, una rutina adecuada permite conservar el piso limpio, uniforme y protegido durante más tiempo, evitando que vuelva a aparecer el problema inicial provocado por la acumulación de ceras y abrillantadores.