El primer encuentro entre Jennifer y Julián ocurrió en 2019, cuando el conductor fue convocado para conducir un evento en el que ella trabajaba para una petrolera.
Aquella primera reunión no derivó inmediatamente en una relación. Se conocieron, conversaron y siguieron cada uno con su vida. Sin embargo, meses después volvieron a entrar en contacto a través de Instagram.
Los mensajes fueron el comienzo del acercamiento que finalmente los llevó a reencontrarse. El propio Julián contó años después cómo evolucionó aquella historia. En agosto de este año, durante una entrevista con Infobae, resumió el comienzo de la relación con una frase contundente: “Nos vimos una vez y no nos separamos nunca más”.
La relación comenzó a crecer rápidamente y Jennifer pasó a ocupar un lugar cada vez más importante en la vida del conductor.
Uno de los primeros puntos en común que descubrieron fue el buceo, una actividad que Julián practica desde hace años y que también apasionaba a Jennifer.
El conductor recordó en otra oportunidad aquel encuentro y explicó cómo se produjo el acercamiento entre ambos: “Nos conocimos en una fiesta, charlamos, nos dimos cuenta que a los dos nos gustaba el buceo y así se fue dando”.
La actividad compartida se convirtió así en uno de los primeros vínculos que los conectaron y también en parte de las experiencias que fueron acumulando durante los años de relación.
A eso se sumaron los viajes y una vida cotidiana compartida, dos aspectos que fueron consolidando el vínculo lejos de las cámaras. Jennifer suele mostrar en sus redes sociales distintos destinos y momentos de sus viajes, aunque mantiene un perfil relativamente bajo en comparación con otras parejas de figuras del espectáculo.
La relación avanzó al punto de que, mucho antes del casamiento, Julián y Jennifer ya habían construido una vida juntos.
En enero de 2024, cuando llevaban cinco años en pareja, Weich habló sobre su relación durante una entrevista con La Nación y confirmó que convivían.
“Vivimos juntos, aunque sin papeles”, había contado en aquel momento. La frase mostraba que para ellos el compromiso no dependía de una firma ni de una ceremonia. Ya compartían una casa y una vida cotidiana, pero todavía no habían decidido formalizar legalmente la relación.
Con el paso del tiempo, sin embargo, esa decisión cambió. Jennifer también acompañó a Julián en distintos momentos de su carrera. En 2024, por ejemplo, estuvo presente durante el regreso del conductor al teatro después de 18 años, cuando estrenó Velorio a la carta.
La pareja también fue vista en algunos eventos, aunque siempre mantuvo una postura muy reservada respecto de su vida privada.
Entre Julián Weich y Jennifer De La Rosa existe una diferencia de edad de 18 años, algo sobre lo que el conductor habló públicamente en más de una oportunidad. Para Weich, sin embargo, esa diferencia nunca definió el vínculo. Por el contrario, destacó la relación de igualdad que logró construir con Jennifer.
Durante una entrevista con Luli Fernández, explicó: “Como que me sorprende el tener el buen vínculo con una pareja. Llamarla ‘pareja’, cosa que no me pasó nunca. Ahora que estoy en pareja. Le llevo 18 años, pero somos pares”.
El conductor también habló de cuánto disfruta compartir su vida con alguien y dejó una definición que refleja la importancia que tiene la relación para él: “No me gusta dormir solo, no me gusta ir de viaje solo, no funciono solo”.
Después de siete años juntos, Julián y Jennifer decidieron casarse el viernes 11 de septiembre, pero eligieron hacerlo de una manera completamente alejada de las grandes celebraciones públicas.
La pareja organizó una reunión íntima y mantuvo en secreto el verdadero motivo de la convocatoria. Familiares y amigos llegaron pensando que iban a celebrar un cumpleaños. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que frente a ellos estaba una jueza del Registro Civil para casar a Julián y Jennifer.
El emprendedor gastronómico Asato San, uno de los invitados, contó posteriormente en sus redes sociales cómo vivieron la inesperada situación. “Fuimos inocentemente pensando que era un simple cumpleaños, llegamos un poquito tarde (¡cuándo no!) y nos encontramos con la jueza casándolos en vivo y en directo”, relató.
La sorpresa fue total entre los presentes. “No entendíamos nada, quedamos en shock total”, aseguró el empresario, que definió la celebración como “qué hermosa locura”. Después de la ceremonia, los festejos continuaron en un restaurante de Palermo Soho que cerró sus puertas para preservar la intimidad de la celebración. Entre los invitados estuvo Momo, uno de los hijos de Julián Weich, quien vive en Córdoba y acompañó a su padre en el momento especial.
Así, la historia que comenzó con un encuentro casual en 2019, continuó con mensajes por Instagram, una pasión compartida por el buceo, viajes y años de convivencia, terminó en una boda que prácticamente nadie esperaba.
Jennifer De La Rosa, la mujer que durante años eligió mantenerse lejos de los flashes, ahora es oficialmente la esposa de Julián Weich. Y la pareja decidió que el comienzo de esta nueva etapa fuera exactamente igual que buena parte de su historia: en privado, rodeados de sus afectos y sin anunciarlo hasta el último momento.