"En un momento dije: '¿Qué pasa?'. Fue un tratamiento muy largo que habíamos hecho y de repente me dicen: 'No, no funcionó'. 'Ay, ya, ¿qué hacemos?'. Y ahí me desmoroné", recordó con total sinceridad.
Lejos de bajar los brazos, volvió a intentarlo, aunque reconoce que el proceso fue una verdadera prueba de resistencia.
Durante esos años, Marengo decidió refugiarse en Chile para vivir el tratamiento lejos de la exposición pública. Prefería mantener el tema en la intimidad mientras su vida giraba alrededor de las consultas médicas, las inyecciones y los controles permanentes.
"Yo no quería ir a programas porque soy tan sincera que me decían: '¿Qué estás haciendo?'. Y yo decía: 'Nada'. Pero no era nada, estaba pendiente de todo: las inyecciones, las dietas, evitar ejercicio para no perjudicarme", explicó.
La modelo también reveló que las consecuencias no fueron solamente físicas, sino que el tratamiento afectó profundamente su estado de ánimo y hasta su relación con Eduardo Fort.
"No es fácil el tema de la maternidad. El tratamiento no fue fácil para llevar la pareja. Nada de fácil", aseguró. Además, contó que las hormonas modificaron por completo su energía y su forma de enfrentar el día a día.
"Estaba re triste y eso en la pareja te lleva al desgano, la apatía. El no querer trabajar, no querer hacer ejercicios. En ese momento no lo veía, pero hoy que estoy bien de vuelta, para mí eso fueron las hormonas. Me tiraron la energía abajo. Me sentía vieja, triste. Me fui apagando, estaba pinchada", confesó.
Después de tantos intentos, el 3 de diciembre de 2025 nació Isidro, el hijo que cambió por completo su vida y la de Eduardo Fort.
Con una enorme sonrisa, Marengo contó que desde el primer instante sintió que el bebé era idéntico a su papá. "Para mí siempre fue Edu desde que nació. Salió, lo levantaron así tipo Simba de Rey León y dijeron: 'Es Eduardo'", bromeó.
Aunque reconoce que también encuentra rasgos propios en el pequeño. "Creo que tiene una mezcla justa de los dos. Tiene los ojos del papá, pero cuando lo veo gordito y redondito lo veo muy parecido a mí de bebé".
En medio de esta nueva etapa, la conductora también confirmó cuál será el próximo gran paso que dará junto a Eduardo Fort.
El próximo 8 de diciembre celebrarán el bautismo de Isidro, una fecha muy especial porque coincidirá con el primer cumpleaños del niño y con el Día de la Virgen, una celebración que tiene un profundo significado para ella.
Sobre la posibilidad de casarse, Rocío fue clara: por ahora no está entre sus planes, ya que ambos prefieren disfrutar del presente y de esta nueva vida en familia.