Asimismo, al igual que su hermana rusa es una vacuna con unos efectos secundarios relativamente bajos o leves, y que pese a ellos cumplen el cometido de inmunizar al paciente y evitar complicaciones si llegara a contraer el COVID-19.
Otro de los puntos a favor de la hermana menor de las vacunas COVID-19 de Rusia es que también le garantiza al usuario una protección ante la mayoría de las cepas detectadas en el mundo, en especial las cepas británicas y africanas.
Se estima que en 2022 la Argentina esté produciendo desde 0 la vacuna rusa Sputnik VIDA, pero por el momento el principio activo para la fabricación de una de las vacunas COVID-19 más famosas y más seguras del mundo.
Los responsables de la fabricación de la vacuna, Laboratorios Richmond, indicaron que para finales de junio 2021 van a estar produciendo de manera local unas 5 millones de dosis mensuales, mientras que en mayo se podrán producir un millón de dosis mensuales..