"Es una época inusual porque siempre se da hacia el final del verano, en febrero o marzo" comentaron a Télam conocedores del lugar; sin perder de vista que "las dos últimas veces rompió cada dos años cuando antes lo hacía cada cuatro o más".
En marzo de 2018, en la última ruptura que se produjo de noche y sin testigos, cayó el techo del túnel formado por la presión del brazo sur del lago Argentino y ese fenómeno comenzó a repetirse hace cinco semanas hasta el desmoronamiento de hoy que libera el canal de los témpanos y lleva hielo y rocas hacia el mencionado lago y luego al río Santa Cruz.
La presencia de turistas nacionales y extranjeros en el Parque Nacional Los Glaciares es una constante en aumento debido a la majestuosidad y belleza del lugar que constituye una de las más grandes reservas de agua de la humanidad. "Este año no fue tan rotundo; pero igual emociona", expresó al respecto un antiguo poblador.