El Ministro Nicolás Trotta no puede dar certezas sobre la fecha de regreso a clases. Los escenarios que hoy se discuten en los ámbitos educativos no se habla tanto de cuándo: importa más el cómo será la vuelta a casa.

El Ministro Nicolás Trotta no puede dar certezas sobre la fecha de regreso a clases. Los escenarios que hoy se discuten en los ámbitos educativos no se habla tanto de cuándo: importa más el cómo será la vuelta a casa.
Cuando los alumnos vuelvan a las aulas, la vida escolar ya no será la misma. La pandemia del coronavirus dejará nuevos hábitos sociales que los estudiantes tendrán que incorporar, además del contenido académico perdido.
Los manuales de nuevas prácticas escolares están en plena redacción. Hay algunos bocetos, pero nadie quiere anticiparse. Sobre lo que casi hoy no tiene dudas el ministro de Educación de la Nación , Nicolás Trotta , es que el retorno a clases se hará de manera gradual: la fecha de inicio no será igual en todas las provincias, y algunos estudiantes volverán a estar cara a cara con sus docentes antes que otros.
Los primeros alumnos en la lista, según confió Trotta, serán:
- Los alumnos que estén en su último año del ciclo primario, sexto y séptimo grado según la jurisdicción
- Y quinto y sexto año del secundario de acuerdo con las modalidades de bachiller y técnica
Sobre estos dos grupos está puesto el foco porque Trotta reconoce que solapar los ciclos lectivos 2020 y 2021 no es una opción viable en estos casos.
"Quizá para los que terminan la primaria se pueda pensar en articularlos de alguna forma con el primer año del secundario. Pero los alumnos que egresan este año y se preparan para la universidad no podrían", explica Trotta.
En Suecia, dice Trotta, descartaron de manera rotunda que se pudiera ampliar o modificar la estructura edilicia de las escuelas para respetar ese distanciamiento. En el caso de las aulas argentinas, responde el ministro, ninguna escuela está en condiciones de tener menos chicos en el aula. "Nuestra realidad es muy dispar. Hay escuelas que no tienen baño. Pero aun las que tienen más recursos no están en condiciones de aumentar al 30% su infraestructura", señala Trotta.
En las escuelas porteñas, por el momento, en lo único que se piensa es en reforzar los vínculos entre docentes y alumnos, en intentar por todos los medios posibles que la brecha educativa no se profundice.
El mayor esfuerzo está puesto en reforzar los contenidos de la plataforma virtual Mi Escuela, y en avanzar en la nómina de todos los alumnos porteños para identificar a los que necesitan más ayuda.
Se suspenderán los viajes de egresados y las fiestas de fin de año. "Hay un costo académico y un costo emocional en ese sentido para los estudiantes que están en los últimos años de cada ciclo. Habrá que buscar alternativas posibles", sugiere el jefe de gabinete del ministerio de Educación porteño , Luis Bullrich.
La evaluación de los alumnos en esta experiencia académica virtual es otro de los puntos que se discuten por estos días. Cada escuela trabaja con lineamientos propios. Hay docentes que hacen devoluciones conceptuales, y otros casos sobre todo en colegios privados donde los alumnos reciben una nota numérica.
El primer cierre del bimestre escolar está cerca, con fecha el 8 de mayo próximo, pero en la necesidad de no profundizar la brecha educativa, Trotta es tajante: "No creo que esta deba ser una instancia para evaluar. Es una situación que los alumnos no gobiernan, y la realidad en cada familia es distinta. Hay padres que pueden acompañar a su hijo y otros que no. Hay hijos únicos y otros que tienen que compartir la única computadora que hay en la casa con cuatro, cinco o seis hermanos. Evaluar en este momento no genera un impacto positivo en los alumnos ni en las familias. Tampoco suma en lo pedagógico. Creo que hay que valorizar el esfuerzo de lo que cada uno puede hacer. En una Argentina tan desigual, sabremos cuánto más grande es la brecha educativa recién cuando los alumnos vuelvan a las aulas", concluye Trotta.