Las personas que viajen deberán hacerse un testeo para subir al avión para volver a Argentina y deberán hacerse otro testeo al llegar al país, más uno adicional siete días después de su llegada. Quienes resulten negativos, deberán aislarse en en los lugares que dispongan los gobiernos y realizar un nuevo test para finalizarlo, mientras que los positivos deberán realizar otro testeo de secuenciación genómica y, junto con sus contactos estrechos, cumplir aislamiento en los lugares que indiquen las autoridades nacionales.
Además, quienes regresen del exterior entre el 1° de julio y el 31 de agosto están obligados a aislarse en los lugares que determinen los gobiernos provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires. El aislamiento -que estará a cargo del pasajero- deberá prolongarse durante 10 días, contados desde el testeo realizado en el país de origen.
Todos los testeos y la estadía en los lugares de aislamiento estarán a cargo del pasajero. Por otra parte, se controlará que quienes regresaron de viaje estén cumpliendo el aislamiento en sus domicilios y se radicarán denuncias penales en caso de verificarse el incumplimiento del aislamiento