Romero también recordó que Fernando ingresó al Marianista en 2013, gracias a una iniciativa de la fundación Germinare, que les facilita a chicos de menores recursos la posibilidad de estudiar en establecimientos que probablemente no estén a su alcance económico.
Respecto de la fatídica noche del 18 de enero en la que 10 rugbiers lo atacaron a la salida del boliche Le Brique, Romero afirmó que “quienes conocíamos a Fernando sabíamos que era imposible que hubiera estado en una pelea”.
“Indudablemente, lo que esa noche pasó es que hubo jóvenes para los cuales el otro no fue un ser humano”, sentenció Romero, quien luego apuntó sobre las responsabilidades de los padres de los autores del crimen y de ellos mismos.
“Algo falló en los adultos que acompañaron a esos jóvenes, pero también algo falló en ellos porque ya son adultos, son responsables de sus actos ¿Si pudiera decirles algo? Que en el proceso interior de cada uno de ellos, ojalá algo los esté movilizando frente a un hecho que es traumático: mataron a alguien”, concluyó.