El joven contó que Luquín lo contactó “por Telegram”, lo invitó a su casa para “una charla” y tomar algo “porque se sentía muy solo” y que cuando él le dijo que estaba con su novio, le respondió que no tenía problemas en que fueran los dos.
Según el joven, llegaron cerca de las 23.57 y el diácono les ofreció una gaseosa, hasta que les dijo que “tenía unos cuadros en la habitación” y les preguntó si los querían ver.
Cèspedes dijo que su pareja fue al baño y él al cuarto: "Cuando estoy entrando a la habitación lo encuentro a Guillermo que se estaba masturbando en la cama con todo el cuerpo obviamente desnudo, a lo que le digo que lo que estaba haciendo era una falta de respeto, que no era lo acordado”-
Según el joven, Luquín “se sintió ofendido” y allí se inició la pelea: "“Empezó a forcejear conmigo, como para obligarme a tener relaciones con él. Me empuja contra la cama, me baja el pantalón y me mete el dedo en la cola”, agregó.
El joven explicó que, al escuchar ruidos, su novio Martínez salió del baño, fue a la habitación, se sumó al forcejeo para defenderlo, pero aún así no lograron “sacarlo de encima”.
“A todo esto, Guillermo tenía un cuchillo en la mano, él estaba posado encima mío, me quería chupar el cuello. Cuando quiero sacarle la cabeza, el chabón me muerde con su boca y me marca un diente”, dijo Céspedes mostrando a cámara la presunta herida de la mordida en su dedo mayor de la mano derecha.
“Ahí fue cuando forcejeamos con el cuchillo que tenía él -agregó-. Él me lo quería clavar a mí, yo lo tomé de la muñeca y con la misma mano de él y mi mano sobre su puño, se lo llevé hacia el lado de la carótida”.
Cèspedes reconoció que tanto el diácono como él y su pareja forcejearon para "salvar sus vidas".
Y contó que el diácono "siempre" les hacía "preguntas sexuales", entre ellas si les gustaría hacer un trío o estar con alguien mayor de edad, a lo que le contestaban que no o con evasivas.
Sobre lo sucedido tras el forcejeo, dijo que se fueron “ensangrentados”, que dejó la llave colocada en la puerta “del lado de adentro”, que luego de bañarse en su casa decidieron contarle todo a su mamá y a su hermana, quienes los ayudaron a “hacer lo correcto”: entregarse,
“Me voy a entregar a la justicia como corresponde y hacerme cargo de lo que sea”, concluyó tras exhibir las “mordeduras y raspaduras con el cuchillos” en su cuerpo.