Un calefón es un dispositivo que calienta el agua de manera inmediata, o sea que calienta en el momento en el que se pone en funcionamiento. Además, al colocarlo, es necesario que la instalación de agua se disponga de una presión determinada.
Los termotanques, en cambio, funcionan calentando por acumulación, lo cual implica que tienen una reserva de agua que se mantiene caliente para el momento en que será utilizada.
Además, los termotanques también permiten mayor flexibilidad en los diversos consumos de agua ya que permiten variar la temperatura al mezclar el agua caliente con la fría. Por último, a diferencia de los calefones, los termotanques funcionan con una presión mínima de agua.
Hay unas cuantas ventajas y desventajas que se pueden mencionar de uno con respecto al otro. En primer lugar, el abastecimiento de agua, que es más óptimo en el termotanque ya que permite que salga agua caliente de más de un grifo a la vez, lo cual no es algo que pueda hacerse con el calefón.
Además, el termotanque puede ubicarse escondido en algún rincón de la casa, mientras que el calefón debe ubicarse en un sitio accesible y respetando ciertas normas de seguridad, que hacen que planear su instalación pueda resultar un dolor de cabeza.
Otra ventaja del termotanque sobre el calefón es que el primero funciona con la mínima presión de agua, mientras que el segundo requiere una presión más importante. De todos modos, el segundo provee un calentamiento de agua constante, mientras que el primero se toma más tiempo en este proceso.
Hoy en día se está revalorizando el uso del calefón ya que resulta un dispositivo más amigable con el medio ambiente por la energía que ahorra con respecto al termotanque, así como por su mayor vida útil y la posibilidad de repararlo de manera económica.
Mientras el calefón dura un promedio de diez años y posee un sistema más simple que puede ser reparado por un precio económico, los termotanques tienen una vida útil promedio de cinco años, y muchas veces el precio de su reparación equipara al de la compra de uno nuevo.
Los termotanques de alta recuperación, de todos modos, permiten salvar algunas de estas diferencias y, en cierta manera, tomar algunas de las ventajas de los calefones. Así, su mayor ventaja es la de calentar grandes volúmenes de agua de manera instantánea, optimizando la manera de abastecer agua caliente. Pero, ¿Cuál es el mejor termotanque eléctrico de alta recuperación?.
Termotanques de alta recuperación
La recuperación es la unidad de medición que permite conocer la capacidad de calentamiento del agua de cada termotanque en un período de tiempo determinado. Para medirla, se calcula la cantidad de agua que se puede obtener en una hora, con una elevación de temperatura de 20°C sobre la temperatura del agua de entrada.
Los termotanques tradicionales funcionan calentando una determinada cantidad de agua que tienen acumulada. Como la potencia de su calentador es limitada, el tiempo que tarda en volver a calentar el agua suele ser prolongado.
Esta es una de las principales desventajas de los termotanques que vienen a solucionar los de alta recuperación, ya que los mismos tienen calentadores de agua más potentes que hacen que el tiempo de calentado del agua sea casi instantáneo.
Además, en términos de tamaños, ambos tipos de termotanques son similares. Por eso, cualquier persona que tenga un termotanque tradicional, no tendrá problemas en instalar en su lugar uno de alta recuperación.
En cuanto al consumo de energía eléctrica, existen termotanques de alta recuperación que son de bajo consumo. Uno con capacidad de 40 litros, por ejemplo, consume 1500 watts por hora.
Los precios de este tipo de termotanques presentan grandes variaciones dependiendo de su marca y capacidad. Sin embargo, vale la pena aventurarse en marcas no tan conocidas ya que presentan buenos rendimientos y sus precios pueden llegar a acercarse al de los termotanques tradicionales de las primeras marcas.