Qué pasó. Un avión tenía que aterrizar en el aeropuerto de Dublín pero el viento le jugó una mala pasada. Una tormenta de fuertes ráfagas azotó al Reino Unido y complicó el aterrizaje de la nave de Ryanair, proveniente de Bruselas. El piloto intentó aterrizar y debió abortar la maniobra en el aire.
