Carlos Duarte se hizo conocido gracias a haber buscado trabajo con su CV escrito a mano ya que no le alcanzaba para imprimirlo. El joven, oriundo de Córdoba, logró conseguir trabajo en una fábrica de vidrios y con su primer sueldo reconectó la luz en su casa, compró una garrafa y puso cable para ver a su equipo, Belgrano.
