El momento decisivo para su recuperación llegó cuando un colega, Sebastián, y la encargada Ana, notaron su angustia y lo abrazaron sin juzgarlo. Descubrió que YPF tenía un programa de adicciones y decidió dar un paso adelante para enfrentar su problema. La noticia del embarazo de su pareja le dio la fuerza adicional para comprometerse con su rehabilitación.
En el programa de rehabilitación, Carlos aprendió a enfrentar su adicción y a ser honesto con sus seres queridos, admitiendo las mentiras y ausencias que su adicción había causado. Su hermana, su hermano mayor y su cuñada lo apoyaron incondicionalmente, dándole el coraje para seguir adelante.
YPF también desempeñó un papel fundamental en su recuperación. Los recursos humanos de la empresa lo alentaron a continuar con su tratamiento, asegurándole que su empleo estaba seguro. Este apoyo fue un pilar fundamental durante su rehabilitación y lo impulsó a competir en el concurso interno Grand Prix de ventas, donde ha tenido un gran éxito.
Recientemente, fue premiado con una camiseta autografiada por Messi, un reconocimiento que guarda con especial cariño. El sueño de Carlos es contarle a su hijo, Becker, la historia detrás de esa camiseta y ser el padre ejemplar que siempre soñó para él.
Hoy, Carlos Molina es una inspiradora prueba de que con apoyo, perseverancia y honestidad, es posible superar las adicciones y encontrar una nueva vida llena de esperanza y propósito. Su historia se ha convertido en un faro de luz para aquellos que luchan contra sus demonios internos, recordándoles que siempre hay una mano dispuesta a levantarlos del abismo.
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"Estaba anestesiado", el joven que logró salir de las drogas de la mano menos pensada