En la mayoría de los casos los conductores aceptaron someterse al control de alcoholemia sin inconvenientes, sin embargo cuando el resultado fue positivo (más de 0,50 gr/l de alcohol en sangre) comenzaron los pedidos más extravagantes para evitar que su auto sea retenido.
Desde ceder el vehículo a un acompañante que no esté alcoholizado (la figura del “cede de volante” en casos de alcoholemia positivos, no está permitida desde el año 2009) hasta pedir un baño para poder orinar, pasando por la excusa de “tener el baúl lleno de regalos”, “llevar el vitel tone de la suegra” o que por el simple hecho de ser Navidad “hay que tener sentido común y flexibilizar los controles"
Otro de los casos que llamó la atención fue el de un matrimonio que volvía a su casa luego de la cena de Nochebuena, el padre de la familia dio positivo y su esposa, lejos de descargar su bronca con los oficiales de tránsito, responsabilizó a su marido por haber manejado alcoholizado "me hubiera dejado manejar a mí el pelo… este" repetía a los gritos y mientras reconocía que su marido había tomado diferentes bebidas alcohólicas durante el brindis, agregó "encima es colectivero, debería saber que no tiene que tomar…"