"Puede que no estemos casados ahora, pero todavía somos una gran familia y tuve que hacer ese sacrificio para mantener a nuestra familia unida", dijo Kelly.
Kelly y Dan eran amigos desde la infancia. Se conocieron a los 11 años, empezaron a salir a los 18 y se casaron 13 años después, antes de cumplir un año de casados, Dan fue diagnosticado con una enfermedad renal.
Le dijeron que no había cura. Al tener a su segunda hija, les advirtieron que en diez años Dan necesitaría un trasplante para sobrevivir. Dan fue empeorando, los problemas del trabajo afectaron su relación y el ambiente en su hogar era horrible para las niñas (Billie y Jeanie, de 16 y 11 años, respectivamente) así que decidieron separarse.
De cualquier forma Kelly siguió acompañando a Dan al hospital. La separación fue un acuerdo porque siempre pensaron en la felicidad y estabilidad de sus hijas.
Después de la operación y cuando comprobaron que Dan no rechazaba el riñón que Kelly le había donado, ambos se fueron a pasar la Navidad a París junto a sus hijas.“Todos nos dicen: '¿Seguramente volverán a estar juntos ahora?', pero nos ha acercado de una manera diferente", explicóKelly.
En cuanto a Dan, no tiene palabras para explicar lo agradecido que se siente con su ex esposa.“Fue realmente un acto desinteresado, arriesgar tu propia vida para ayudar a alguien más es increíble. Kelly siempre será mi héroe", definió.