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Plantas perennes y anuales

05 de diciembre de 2019 - 23:00
Plantas perennes y anuales

Hablar de plantas perennes y anuales es hablar de uno de los modos en los que se puede clasificar a este tipo de seres vivos. Dicha clasificación se realiza en función del ciclo de vida de las mismas.

En el plano de lo doméstico, a través de las plantas perennes y anuales se puede embellecer un jardín e incluso obtener una fuente de alimentación orgánica más saludable para el cuerpo humano, entre otras opciones.

¿Qué son?

El término “perenne” suele ser utilizado en su acepción como adjetivo, la cual se vincula a sinónimos tales como “eterno”, “permanente” e “imperecedero”. No obstante, también cuenta con una acepción propia de la terminología de la botánica con la cual se hace mención de aquellas plantas que viven dos o más años.

Este tipo de plantas poseen ciertas características que hacen posible su supervivencia a lo largo de más de una temporada, principalmente al poder atravesar los climas más fríos que se presentan durante un año.

Ejemplos de éstas son los árboles y los arbustos, y algunas flores como la cala, las margaritas, las rosas, las hortensias y algunas cuyos frutos son comestibles como es el caso de las frutillas.

Este grupo de plantas se divide, a su vez, en dos categorías. Una de ellas es la que se caracteriza por la persistencia del follaje. Dicho de manera más sencilla, éstas son las plantas cuyas hojas no se caen durante el otoño y el invierno.

Esto tiene su explicación en que las hojas de este tipo de plantas son de carácter más robusto, lo que les otorga una mayor resistencia a factores climáticos como los cambios de temperatura.

En este punto conviene aclarar que puede que algunas hojas, en general las más viejas, caigan durante el proceso, pero éstas son inmediatamente reemplazadas por unas nuevas que surgen.

La segunda categoría está compuesta por las plantas de follaje caduco que, como se puede suponer, son aquellas cuyas hojas sí se caen en su totalidad en el transcurso de las estaciones mencionadas para luego ser recubiertas por hojas nuevas durante la primavera.

Por su parte, las plantas anuales son aquellas cuyo ciclo de vida abarca sólo un año, o una temporada. Es decir, que en dicho período de tiempo nacen, crecen y finalmente mueren.

Las plantas anuales, también conocidas como “plantas de temporada”, se caracterizan por su crecimiento rápido. Este proceso, vinculado al nacimiento, crecimiento y florecimiento, se suele dar de manera paralela al transcurso de la primavera y el verano.

La renovación de este tipo de plantas, no obstante, se puede producir debido a que generan frutos de los cuales se desprenden las semillas que garantizan la continuidad de las mismas.

Algunos ejemplos de plantas anuales son las petunias, los girasoles e incluso algunas comestibles como la planta de arvejas y de tomates.

Consejos para el cuidado de plantas

Por más que las mismas características de cada tipo de plantas influyan en su supervivencia, las mismas requieren de ciertos cuidados para su bienestar. En otras palabras, a través del trabajo y del cuidado que les brinden, las personas pueden aportar lo suyo para garantizar la sanidad de estas plantas e incluso extender su vida útil.

Aunque pueda resultar una obviedad, el primer cuidado que se les debe brindar consiste en una adecuada hidratación, principalmente en verano, cuando las altas temperaturas hacen que estos seres vivos necesiten de mayor cantidad de agua para desarrollar sus funciones vitales.

En este aspecto, es fundamental brindarles agua en la medida que sea necesaria, dado que un regado excesivo puede resultar igual de perjudicial que la ausencia del mismo.

Otro aspecto a tener en cuenta radica en el momento mismo en el que se adquiere una planta de este tipo y se la pone en tierra, ya sea en suelo o en maceta.

El procedimiento puede que no sea tan sencillo como cavar un pequeño pozo en el cual poner la planta, ya que en algunas ocasiones la tierra negra de un jardín no brinda los elementos necesarios para que ésta pueda crecer y desarrollarse de manera óptima.

Por tal motivo, lo recomendable es hacerse de tierra ya preparada específicamente para este tipo de tarea, la cual se puede conseguir en viveros y en otros locales similares.

En el caso de que se la ubique en una maceta, es importante tener en cuenta el tamaño de la misma de modo tal que sea proporcional al tamaño al que puede llegar la planta en cuestión.

Asimismo, es conveniente tener en consideración que cada planta, de manera individual, tiene sus propias características. Por ejemplo, algunas necesitan de más sol que otras y no todas requieren de la misma cantidad de agua en el regado.

En consecuencia, si lo que se desea es adquirir y cuidar alguna planta, ya sea perenne o anual, puede resultar útil buscar información al respecto, asesorarse para así poder brindar el cuidado ideal.

Por último, las plantas no están exentas de padecer determinados tipos de infecciones o lastimaduras, por lo cual es posible que se deba realizar una fumigación de manera periódica.

Otra acción que se puede llevar a cabo para el cuidado de las plantas consiste en brindarles fertilizantes y abono. Aunque se los puede comprar, también es posible aplicar algunas variantes caseras como, por ejemplo, cáscaras de banana y de huevo.

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