La disposición, firmada por el subsecretario Fernando Martín Blanco Muiño, establece que la prohibición alcanza a los juguetes de esa línea que no cuenten con las certificaciones vigentes que acrediten el cumplimiento de las exigencias de seguridad.
Cuáles son los juguetes que el Gobierno prohibió vender en Argentina
La decisión oficial comprende los juguetes infantiles comercializados bajo la marca Pinch Family, procedentes de la República Popular China, que consisten en figuras fabricadas con un polímero plástico blando.
Se trata de los productos conocidos como Squishy o Squeezy, caracterizados por su textura flexible, que permite apretarlos y deformarlos con las manos. Estos juguetes se comercializan en diferentes modelos, variantes y formatos, tanto en negocios físicos como a través de plataformas digitales y redes sociales.
La disposición advierte que, por lo general, los artículos analizados no cuentan con información o advertencias en español, lo que representa otro aspecto relevante para los controles de seguridad y la protección de los consumidores.
La prohibición comprende las presentaciones de la marca que no posean certificados vigentes que acrediten el cumplimiento de los límites químicos establecidos por el Ministerio de Salud y de las demás exigencias técnicas aplicables.
Por lo tanto, la medida no constituye una prohibición general de todos los juguetes blandos o antiestrés, sino que está dirigida específicamente a los productos identificados en la normativa que no cumplen los requisitos exigidos.
Qué sustancia peligrosa encontraron en los juguetes infantiles
La investigación se apoyó en un informe elaborado por el laboratorio de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), acreditado por el Organismo Argentino de Acreditación.
Los especialistas analizaron muestras del producto Squeezy Pinch Family y determinaron que no cumplían con los parámetros establecidos por la Resolución 583/2008 del Ministerio de Salud.
En particular, detectaron la presencia de bis(2-etilhexil) ftalato, conocido como DEHP, un compuesto químico que se utiliza como plastificante para aportar flexibilidad a determinados materiales.
El estudio, realizado mediante una técnica de análisis químico denominada cromatografía líquida de alta resolución (HPLC), identificó una concentración superior al 0,2% en el material examinado.
Ese resultado superó el límite máximo permitido del 0,1%, establecido por la normativa argentina para los productos alcanzados por esa regulación. Esto significa que la concentración detectada fue más del doble del valor máximo admitido.
Los ftalatos son sustancias empleadas en la fabricación de ciertos plásticos. Algunos de estos compuestos, incluido el DEHP, están sujetos a restricciones por sus posibles efectos sobre la salud, especialmente cuando existe exposición prolongada o durante etapas sensibles del desarrollo.
En este caso, el Gobierno fundamentó su decisión en el incumplimiento de los límites químicos obligatorios y en la necesidad de prevenir riesgos para los consumidores.
El documento oficial no informa casos concretos de niños afectados por el uso de estos juguetes, sino que establece una medida de protección frente a productos que no superaron los controles de seguridad.
Los comercios deberán retirar y destruir los juguetes prohibidos
Uno de los puntos más importantes de la disposición establece obligaciones inmediatas para quienes comercializan los productos alcanzados.
El artículo 2 determina que los importadores, distribuidores y comerciantes mayoristas y minoristas deberán destruir y desechar de manera segura e inmediata el stock de los juguetes comprendidos en la prohibición.
La eliminación de la mercadería deberá realizarse de acuerdo con las normas vigentes para el tratamiento y disposición de residuos.
Además, el Gobierno fijó un plazo para que los vendedores informen públicamente sobre la medida.